La IA desencadena un nuevo ciclo industrial en Europa y los inversores lo están subestimando

La transformación impulsada por la inteligencia artificial (IA) ha desencadenado un nuevo ciclo de inversión industrial. Tras años de recursos insuficientes, Europa está retomando el impulso en industria e infraestructuras, un proceso que abre oportunidades «muy atractivas» en bolsa, según Anis Lahlou, director de inversiones en renta variable europea de Aperture Investors.

El analista señala que muchos inversores siguen «subestimando» hasta qué punto la IA está transformando el panorama industrial europeo. En su opinión, la clave está en no analizar este fenómeno como un único tema de inversión centrado en un puñado de empresas tecnológicas globales, sino como «un ecosistema en rápida expansión» que abarca múltiples industrias.

«Europa ha entrado en el primer plano de la IA. El sector se ha ampliado, pasando de los equipos de fabricación de semiconductores a los semiconductores de potencia, los microcontroladores y la fotónica. La cadena de valor de la IA se está ampliando, y vemos impulsores en cada nueva frontera», explica.

DE LA «SAASPOCALIPSIS» A LA «CHIPFLACIÓN»

El analista ilustra esta transformación señalando que los mercados de renta variable han pasado de la «saaspocalipsis» a la «chipflación». Es decir, de cuestionar el modelo de negocio del software como servicio ante el avance de la inteligencia artificial, a poner el foco en la fuerte demanda de chips y en sus efectos sobre la cadena industrial.

La creciente demanda vinculada a la IA está impulsando la inversión en capacidad de fabricación y favoreciendo a determinadas compañías de la cadena de suministro, al tiempo que la escasez en algunos segmentos permite a las empresas reforzar su poder de fijación de precios.

«Los centros de datos actúan ahora como un estímulo cíclico para la economía industrial, mientras que la escasez se ha convertido en poder de fijación de precios en los sectores de la memoria, los semiconductores analógicos y la fotónica», explica el analista, quien considera que esta «chipflación» es ya una nueva variable macroeconómica.

EUROPA RECUPERA PROTAGONISMO

En este proceso, Europa puede desempeñar un papel relevante. Lahlou considera que las recientes reformas fiscales de Alemania representan un cambio desde las promesas políticas hacia resultados más cuantificables.

El cambio más relevante, según el experto, es que el Viejo Continente está empezando a construir las infraestructuras necesarias para sostener este nuevo ciclo de inversión: redes eléctricas, centros de datos y nuevas capacidades industriales. Al mismo tiempo, señala que Europa busca reforzar su capacidad de defensa y avanzar en su autonomía estratégica y tecnológica.

«Alemania está pasando de las promesas fiscales a los resultados fiscales, y esperamos que eso empiece a reflejarse en las carteras de pedidos de las empresas nacionales de mediana y pequeña capitalización, en las infraestructuras de redes eléctricas y energía, y en determinadas posiciones del sector de la construcción», apostilla.

Esta dinámica amplía el abanico de compañías que pueden beneficiarse del desarrollo de la IA. La oportunidad, por tanto, no se limitaría a los fabricantes de semiconductores, sino que abarcaría también a empresas industriales, energéticas, de infraestructuras y de pequeña y mediana capitalización.

UN CICLO DE INVERSIÓN TODAVÍA EN SUS PRIMERAS ETAPAS

De cara a los próximos años, Lahlou considera que la revolución desencadenada por la IA se encuentra todavía en una fase muy temprana. Esto implica que numerosas compañías podrían experimentar una aceleración de sus beneficios a medida que avance el ciclo de inversión.

En este escenario, el experto sitúa la selección de valores como uno de los factores determinantes. «Las empresas con una demanda inmediata y visible deberían seguir destacando», apunta.

Por último, el analista considera que los inversores infravaloran duración del ciclo de inversión en marcha. De hecho, califica el desarrollo de la IA como «el mayor estímulo impulsado por el sector privado en la historia económica».

Por ello, mantiene una visión positiva sobre la evolución de la demanda y considera que la hoja de ruta de la inversión «continuará ampliándose en lugar de debilitarse».

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