Humanismo

A los noventa años, Carlos Soria, ex decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, nos ofrece una breve semblanza del humanista español más importante del siglo XVI: Juan Luis Vives, el sabio que no se quejó (Eunsa. Pamplona, 2026, 127 págs.).

Al hilo de la ajetreada y corta vida de Vives (1492-1540), en una época de importantes acontecimientos, cambios y conflictos (descubrimiento de América, cismas de Lutero y de Enrique VIII, avance de los turcos…), el lector va conociendo sus ideas. Aunque fue profesor en Oxford y en Lovaina, el humanista valenciano se consideraba sobre todo escritor. Gran latinista, casi toda su obra está escrita en esta lengua. Salió de España en 1509, para estudiar Artes (Filosofía) en la Universidad de París, y ya no volvió nunca. Entre otros motivos, porque algunos de sus parientes más cercanos fueron condenados por la Inquisición.

Vives era de familia conversa, pero nunca renunció a la fe católica, tampoco tras los intentos de Lutero para atraerlo a su causa. Fue consejero de Catalina de Aragón, la hija de los Reyes Católicos casada con Enrique VIII, hasta que tuvo que dejar Inglaterra, cuando el rey se divorció para casarse con Ana Bolena y rompió con Roma, que no aceptó la pretendida nulidad de su matrimonio.

La mayor parte de su vida la pasó en Flandes, sobre todo en Brujas, que fue su patria de adopción y donde se casó con una de las hijas de unos parientes suyos que vivían en esa ciudad. Aunque en sus escritos, hay recuerdos de su infancia y cierta nostalgia por España, se sentía sobre todo europeísta.

Amigo de Erasmo, de Tomás Moro, de Guillermo Budé, estuvo más unido a los humanistas del norte de Europa que a los italianos. En su pensamiento, influyen nominalismo científico, humanismo y la devotio moderna. Sus reflexiones pedagógicas son valiosas, aunque no lo atraían mucho las tareas docentes, pero, sobre todo, fue un defensor de la paz con sus escritos y su actitud, lo que explica el lema de su vida: sine querella. Al final del libro, se ofrece un resumen de sus obras más destacadas y la bibliografía consultada por el autor. Hay que elogiar, además, la calidad de la prosa del profesor Carlos Soria.

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