- Una picadura puede ser mortal
- Especie exótica invasora
- Problema para la salud pública
- Tratamiento
- Cómo reconocer a la avispa asiática
Una picadura puede ser mortal
El principal peligro se produce en las personas alérgicas al veneno de estos insectos, ya que una sola picadura puede desencadenar una reacción generalizada potencialmente mortal.
La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) advierte además de otro factor de riesgo: la posibilidad de recibir varias picaduras cuando se altera o se aproxima alguien a un nido. La cantidad de veneno inoculada puede agravar considerablemente las consecuencias, incluso más allá de las reacciones alérgicas.
“La avispa asiática es agresiva y, si se siente amenazada, va a picar”, explica el doctor González de Olano, alergólogo. Por este motivo, los especialistas insisten en que nunca se debe intentar retirar un avispero sin la intervención de profesionales.
Especie exótica invasora
La avispa asiática, cuyo nombre científico es Vespa velutina spp. nigrithorax, es una especie exótica e invasora originaria del sudeste asiático, con presencia natural desde China hasta Indonesia.
Su llegada a Europa se remonta a 2004, cuando fue detectada por primera vez en el puerto francés de Burdeos dentro de un cargamento de cerámica procedente de China. Desde allí comenzó una rápida expansión por Francia y posteriormente alcanzó otros países europeos, entre ellos Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Alemania e Italia.
No tardó en cruzar a la Península Ibérica. España detectó los primeros ejemplares en Navarra en 2010 y, desde entonces, la especie ha ido conquistando nuevos territorios.
Las condiciones más favorables para su establecimiento se encuentran en las regiones húmedas y con temperaturas suaves, lo que explica su importante presencia en zonas del norte peninsular. Galicia, Navarra y Cataluña figuran entre las comunidades donde más se ha extendido.
Joan Pino, director del CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales) y coordinador de la iniciativa de seguimiento de especies exóticas e invasoras de Cataluña EXOCAT, advierte además de que estas especies pueden sufrir cambios que faciliten su adaptación.
“A veces las especies exóticas sufren mutaciones que les permiten adaptarse a nuevos lugares donde antes no podían”, señala.
Actualmente, la avispa asiática se considera establecida en las provincias de Girona y Barcelona y continúa avanzando por comarcas de Tarragona y Lleida.
Problema para la salud pública
La expansión de la Vespa velutina plantea un problema adicional para la salud pública a medida que aparecen nidos cerca de zonas habitadas. Cuanto mayor es su presencia, mayor es también la posibilidad de que una persona entre accidentalmente en contacto con estos insectos.
El riesgo aumenta especialmente cuando alguien se aproxima o altera un nido, porque las avispas pueden reaccionar defensivamente y atacar de forma reiterada.
Recibir varias picaduras puede incrementar considerablemente la gravedad del cuadro. Por ello, la SEAIC recomienda mantener la distancia y no intentar eliminar los nidos por medios propios.
La llegada de la avispa asiática también ha añadido dificultades al trabajo de los alergólogos. Tradicionalmente, una primera pista para distinguir una picadura de abeja de una de avispa era comprobar si el aguijón permanecía clavado en la piel: la abeja suele dejarlo, mientras que la avispa no.
Además, en la Península predominaban hasta ahora dos grandes tipos de avispas relevantes desde el punto de vista alergológico: las véspulas y los polistes.
“Ahora tenemos un tercero, con lo cual, salvo que el paciente identifique, reconozca y sepa identificar cuál ha sido, nos dificulta un poco más el diagnóstico”, explica González de Olano.
Saber qué insecto ha provocado la reacción resulta fundamental, puesto que condiciona las pruebas diagnósticas y el tipo de inmunoterapia que deberá recibir el paciente.
Tratamiento
Para determinados pacientes que han sufrido una reacción generalizada y en los que las pruebas confirman una alergia al veneno de una abeja o una avispa existe un tratamiento específico: la inmunoterapia con veneno de himenópteros.
El procedimiento consiste en administrar de forma controlada dosis progresivamente crecientes del veneno responsable para lograr que el sistema inmunitario desarrolle tolerancia. El objetivo es que, ante una futura picadura, una reacción que anteriormente habría sido generalizada quede limitada al lugar donde se ha producido.
“De forma genérica, la inmunoterapia consiste en administrar de forma controlada dosis progresivamente crecientes del veneno para conseguir una tolerancia inmunológica de nuestro sistema inmune y que esas reacciones, generalizadas o sistémicas, acaben siendo locales”, explica el especialista.
A diferencia de los medicamentos utilizados para combatir los síntomas una vez producida la picadura, la inmunoterapia actúa sobre la propia causa de la alergia.
“Es el único tratamiento que modifica la evolución de la enfermedad”, destaca González de Olano. El alergólogo subraya que, dado que algunas reacciones al veneno pueden resultar mortales, se trata de “un tratamiento curativo y que salva vidas”.
Habitualmente, la inmunoterapia se mantiene durante cinco años. La protección conseguida no desaparece inmediatamente al finalizar las dosis, sino que la tolerancia puede mantenerse durante varios años.
Cómo reconocer a la avispa asiática
Una de las claves para evitar encuentros peligrosos es aprender a identificarla. La avispa asiática es de gran tamaño y puede alcanzar unos tres centímetros de longitud.
Su aspecto también permite diferenciarla de otras especies. Presenta un cuerpo prácticamente negro, con un anillo amarillo en la parte superior del abdomen y una franja anaranjada en la zona posterior. La cara y los extremos de las patas presentan igualmente tonalidades amarillas.
Los nidos resultan especialmente visibles durante el otoño y el invierno, cuando los árboles pierden sus hojas. Si se localiza uno, la recomendación es mantenerse alejado y avisar a las administraciones competentes, especialmente cuando se encuentra cerca de viviendas, caminos o lugares frecuentados.
Nunca debe intentarse retirar sin los medios y la protección necesarios. La proliferación de avisperos cerca de núcleos urbanos obliga ya a las administraciones a priorizar la eliminación de aquellos que representan un mayor riesgo para la población.











