Puente convierte la foto del Rey con el «ultra» en la coartada para lanzar el mayor ataque del ‘sanchismo’ a la Monarquía

La fotografía de Felipe VI con el periodista Javier Negre, tomada durante la investidura del nuevo presidente de Colombia, es una imagen protocolaria entre las cientos que se producen en este tipo de actos.

Una anécdota banal que el ministro Óscar Puente ha decidido convertir en una causa política.

El pasado 7 de agosto, en la investidura de Abelardo de la Espriella en Cali, Negre se acercó al Rey, le estrechó la mano y se fotografió con él.

Tres días después, el ministro de Transportes calificó la imagen de «ignominia» en un tuit. Al día siguiente volvió a insistir y advirtió de que el monarca es «un símbolo y no es inocuo, y se contamina según junto a quién se fotografía», en referencia a Negre, al que había definido como un «activista de ultraderecha».

Hasta ahí, parecía un episodio más uno de los ministros más cercanos a Sánchez y el más tuitero de su Gabinete.

Pero Puente ha dado este lunes un paso más, ya no en un tuit espontáneo o escrito en caliente, sino en una entrevista concedida Europa Press. Es decir, un formato más meditado, en el que el ministro ha tenido ocasión de desarrollar su posición.

Y en esa entrevista, no interpreta que haya sido él quien haya sobrepasado el límite por criticar al Rey. Al contrario. «Quien ha sobrepasado el límite es la Casa Real», afirma, porque, a su juicio, «debería haber medido mucho más» lo que hacía.

Es, hasta ahora, el mayor ataque del sanchismo contra la Corona. Puente sostiene que Felipe VI «se ha equivocado gravemente» y afirma que la imagen es «intolerable» y espera que «no se repita nunca».

«El jefe del Estado que yo tengo en mi cabeza no tocaría a Javier Negre ni con un palo», continúa el ministro, que recuerda que el periodista fue condenado por publicar fotografías de su hija cuando era menor.

La ofensiva de Puente se produce después del tirón de orejas de Felipe VI tras la invasión de Ceuta. El 1 de agosto, el Rey expresó su «preocupación e indignación» por lo ocurrido y afirmó que «el Estado debe velar» por la seguridad de Ceuta y Melilla y «evitar que los hechos volvieran a repetirse».

Esas palabras han causado malestar en Moncloa. Y para muestra, un botón. Porque Puente ha respondido al Rey con un mensaje prácticamente calcado: donde Felipe VI reclamaba «evitar que estos hechos vuelvan a repetirse», el ministro exige que la fotografía con Negre «no se repita nunca».

Cuando estalló la crisis de Ceuta, Felipe VI estaba en Palma. El Rey no ha visitado la ciudad autónoma desde su llegada al trono en 2014 y tampoco ha podido desplazarse ahora hasta allí. Es más, fue Juan Jesús Vivas, el presidente ceutí, quien tuvo que viajar a Mallorca para reunirse con el monarca en Marivent y abordar la crisis.

Tras ese encuentro, el Rey se ha comprometido a viajar a la ciudad autónoma, aunque todavía no existe fecha. Y, en cualquier caso, la última palabra la tiene el Gobierno.

Durante la entrevista con Europa Press, también llama la atención cómo Puente trata de ponerse la venda antes que la herida. Porque niega expresamente que detrás de sus palabras exista «ninguna estrategia» del Gobierno contra la Corona o a favor de instaurar una República.

Puente reivindica que, «como cualquier socialista», tiene «alma republicana» y, a renglón seguido, habla de la Monarquía en pasado: «Ha sido útil y ha servido para unir al país».

Saludo de Javier Negre a Felipe VI en la toma de posesión de Espriella este viernes en Colombia,


Saludo de Javier Negre a Felipe VI en la toma de posesión de Espriella este viernes en Colombia,

Tuit compartido por Puente.

Dice que se trata simplemente de «la reacción de un ministro» que se ha expresado «libre y espontáneamente» y que, según asegura, generalmente no recibe instrucciones para decir lo que piensa.

Monarquía

La ofensiva de Puente encuentra un asunto perfecto para reabrir el debate sobre la Corona sin presentarlo formalmente como tal.

Y parece dar cuerpo a algo que se lleva advirtiendo desde hace meses desde el entorno del PP: que las próximas elecciones no elegirán solo un Gobierno, sino un régimen.

El propio Aznar lo advirtió en mayo, durante un foro económico. «La coalición actual encabezada por Sánchez va a promover a los españoles que el sistema constitucional se ha terminado; por supuesto, que la Monarquía parlamentaria se ha terminado y que España tiene que configurarse como una confederación de repúblicas nacionales».

Una «huida hacia adelante», en su opinión, para intentar mantenerse en el poder y que tendría, entre otras consecuencias, «el reconocimiento nacional de Cataluña y del País Vasco». «Esas van a ser las consecuencias de las próximas elecciones», aseguró.

La Monarquía es de los pocos asuntos que puede reenganchar de nuevo el eje de Sumar, ERC, Bildu, PNV y Junts, socios unidos en 2023 por el rechazo a PP y Vox.

La política de bloques de aquella investidura, el «muro» que Sánchez anunció que iba a construir «frente a la derecha y la ultraderecha», encuentra ahora un nuevo frente.

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