En enero de 2023, Viktor Tsygankov llegó al Girona como un fichaje de gran impacto. «El primer galáctico», se comentaba entonces. El internacional absoluto con Ucrania aterrizó procedente del Dinamo de Kiev a cambio de cinco millones de euros y el 50% de una futura venta para el club ucraniano —su valor de mercado superaba los 17 millones de euros, mientras que actualmente ronda los 15 millones— en una operación en la que Pere Guardiola, presidente del Consejo de Administración y por entonces socio de la agencia que representaba al jugador, actuó como intermediario.
«Hablé con el cuerpo técnico y me dijeron que me veían aquí, que me querían, y esa fue una razón importante para venir. Pero también he venido por Pere, que ha hecho mucho por mí y por mi familia. Gracias», reconoció el propio futbolista en sus primeras declaraciones como jugador rojiblanco. El extremo firmó un contrato hasta 2027, aunque podría poner fin a su etapa este mismo verano debido a su intención de salir tras el descenso a Segunda División.
La llegada de Tsygankov, el primer futbolista ucraniano en la historia del Girona, permitió además al club encontrar en Ucrania un mercado especialmente atractivo y establecer sólidas relaciones. A partir de él llegaron más compatriotas, hasta el punto de que la nacionalidad ucraniana es actualmente la segunda más representada en la plantilla de Montilivi, solo por detrás de los jugadores locales (13).
El pasado viernes, Oleksandr Pyshchur, conocido como Alex, fue anunciado como nuevo futbolista del Girona y elevó a cuatro el número de ucranianos en el primer equipo. Junto a él están Vladyslav Vanat y Vladyslav Krapyvtsov, a la espera de cómo se cierre el mercado de fichajes. Antes también estuvo Artem Dovbyk. Los cinco han sido incorporados entre 2023 y 2026, después de que nunca antes hubiera jugado un futbolista ucraniano en el club.
La rentabilidad de Dovbyk
Todo apunta a que Tsygankov abandonará el Girona en los próximos meses, poniendo fin a una etapa de más de tres años. El extremo ha despertado el interés de equipos como Espanyol, Ajax, Getafe y Trabzonspor. Teniendo en cuenta que quedará libre la próxima temporada y que el Girona solo percibiría la mitad de un futuro traspaso, la dirección deportiva deberá gestionar cuidadosamente la operación. Su cláusula de rescisión es de 25 millones de euros.
En cualquier caso, ninguna venta alcanzaría los cerca de 40 millones de euros que dejó Dovbyk en el verano de 2024 tras su traspaso a la Roma. La rentabilidad del delantero, por quien un año antes se habían pagado 7,5 millones de euros por el 70% de sus derechos al Dnipro-1, fue extraordinaria. Llegó como un desconocido y se marchó después de marcar 24 goles en su temporada de debut en Primera División y conquistar el Trofeo Pichichi.
Por otro lado, además de Tsygankov, el Girona también podría obtener un importante beneficio económico con Vanat. El delantero se perdió el tramo final de la temporada por una grave lesión en el isquiotibial izquierdo, aunque ya se encuentra en la fase final de su recuperación. Sus nueve goles con el equipo de Míchel han despertado el interés de clubes como Villarreal y Trabzonspor. El Girona lo fichó del Dinamo de Kiev, al igual que en su día hizo con Tsygankov, por una cifra cercana a los 15 millones de euros y no estaría dispuesto a venderlo por menos de 23 millones.
Un caso distinto es el de Krapyvtsov. El joven guardameta apenas ha tenido oportunidades y, cuando ha jugado, ha evidenciado que todavía necesita experiencia para competir al máximo nivel.













