Lo que podía esperarse de un tetracampeón mundial y un debutante. Alemania dio la bienvenida a los Mundiales a Curazao con un resultado que marca distancias. Una victoria contundente en un duelo amable, sin fricciones, sin rencores y sin incompatibilidades: unos vienen a ganar y otros vienen a participar.
Hizo historia Curazao en su primera participación, frente a un adversario de prestigio y marcando su primer gol, sin poder evitar una goleada dolorosa también para todos aquellos miles que simpatizan con la gesta protagonizada por el país más pequeño que ha llegado más lejos. El duelo entre el entrenador más joven (Julian Nagelsmann) y el más viejo (Dick Advocaat), separados por 40 años de vida (38 a 78), lo ganó la selección más poderosa.
Comenencia, una celebridad
En la árida Houston, no pasaron calor. En el NGR Stadium jugaron bajo techo y a 22 grados. La pausa de hidratación se justificó como espacio de publicidad, no como necesidad fisiológica. Pero a los entrenadores ya les va bien: pueden renovar instrucciones, aclarar mensajes y resolver dudas tácticas.
La primera parada fue más útil para Nagelsmann, ya que se produjo un par de minutos después de que Livano Comenencia se convirtiera en una celebridad mundial al marcar el gol del empate en un tiro que desvió Kimmich y despistó a Neuer, que ya se había estirado para detenerlo.
Curazao jugó como se espera de un equipo caribeño y formación (futbolística) neeerlandesa. Salió a jugar y a tocar, sintiéndose libre y liberado, con el punto de distensión del que cree que ha llegado más lejos de lo imaginado, y es verdad. Ya lo dijo Advocaat el día anterior: «Sigo entrenando porque me gusta, no por el dinero».
Con ese espíritu fue apabullado por Alemania desde el inicio ante la ausencia de filtros para frenar a los germanos lejos del área, pero con esa mentalidad se puso a correr cuando recuperaba el balón, con combinaciones rápidas entre sus jugadores que morían en los aledaños del área. Justo desde donde chutó Comenencia.
Livano Comenencia celebra el gol marcado para Curazao que supuso el momentáneo 1-1 ante Alemania. / ALEXANDER HASSENSTEIN / Getty Images via AFP
El tono del partido daba a entender que ese tanto iba a ser una anécdota, un accidente leve para una Alemania obligada a restañar el inmediato pasado en los dos últimos Mundiales, eliminada en la fase de grupos. Curazao debía ser un entretenimiento antes de medirse con Costa de Marfil y Ecuador. Lo fue formalmente a partir del descanso, con el 3-1 que salvaguardaba los puntos.

Nico Schlotterbeck cabecea el córner que supuso el 2-1 en el primer tiempo del Alemania-Curazao. / DPA vía Europa Press
El desánimo cundió primero en las filas americanas con el resultado, y el cansancio se acusó después por el ritmo que impuso con la rejuvenecida Alemania a través de los suplentes que deseaban aprovechar la oportunidad.
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