Separarse nunca es fácil. Pero hacerlo cuando hay miedo, control, insultos o violencia dentro de casa puede convertirse en un proceso mucho más delicado. No se trata solo de romper una relación, sino de protegerse, proteger a los hijos y entender qué puede ocurrir si no existe una denuncia previa o pruebas suficientes del maltrato.
Según explica la abogada Aida Casanova, especializada en Derecho de Familia, Penal y Civil, muchas mujeres no denuncian por miedo, culpa o desconfianza en el sistema. Sin embargo, advierte de que esa ausencia de denuncia puede tener consecuencias importantes cuando llega el momento de regular la custodia de los hijos, el uso de la vivienda familiar o el régimen de visitas.
“Si convives con un agresor, va a seguir siendo un agresor cuando te separes”, señala la letrada en un mensaje dirigido a mujeres que se encuentran en una situación de violencia y no saben cómo actuar. Su advertencia es clara: una separación sin denuncia previa puede dejar a la víctima en una posición de mayor vulnerabilidad durante el procedimiento.
La custodia de los hijos
Uno de los aspectos que más preocupa en estos casos es la custodia de los hijos. Casanova explica que, si no hay una denuncia anterior y el padre tiene un horario laboral considerado normal, es posible que solicite una custodia compartida. La abogada advierte de que, en contextos de maltrato, los hijos pueden convertirse en una vía para mantener el control o seguir dañando a la madre.
Por eso insiste en la necesidad de reunir pruebas cuanto antes. No habla solo de agresiones físicas. También menciona conductas como encerrar a una mujer en casa, llevarse al hijo sin avisar, insultarla a diario delante del menor o mantenerla bajo miedo constante. “Eso también es violencia”, recuerda Casanova.
Entre las pruebas que recomienda recopilar están los audios grabados con el móvil, siempre que se escuchen claramente las voces, los partes médicos si ha habido agresiones físicas y los testimonios de personas cercanas, como vecinos que hayan oído episodios de violencia o discusiones desde otra vivienda.
La letrada subraya que denunciar puede cambiar por completo el escenario. Si se concede una orden de alejamiento, explica, no habría custodia compartida en esos términos y las visitas con los hijos podrían suspenderse o establecerse de forma supervisada.
Casanova también pone el foco en la vivienda familiar. En algunos procesos, si la casa es común y no existe una medida de protección, la convivencia puede prolongarse durante el procedimiento o el inmueble puede terminar vendiéndose. Por eso insiste en que no basta con “irse” o separarse de cualquier manera: en situaciones de violencia, la planificación legal y emocional puede ser determinante.
La abogada, no obstante, evita culpabilizar a quien todavía no ha denunciado. Recuerda que muchas mujeres están sobreviviendo y que no siempre tienen fuerza, pruebas o red de apoyo en el momento en el que más lo necesitan. Su mensaje, en ese punto, es especialmente directo: no encontrar fuerzas para denunciar no es culpa de la víctima.
La recomendación final es rodearse de personas de confianza, buscar apoyo psicológico y empezar a reunir pruebas de forma segura. En los casos de violencia, cada detalle puede ayudar a reconstruir lo ocurrido y a adoptar medidas de protección para la mujer y sus hijos.
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