El PP de Juanma Moreno y Vox arrancan la legislatura sin un principio de acuerdo que allane el camino a la investidura y a la configuración del nuevo gobierno. La formación de Santiago Abascal ha renunciado a reforzar su peso en la Mesa del Parlamento de Andalucía para controlar la agenda legislativa de la Cámara hasta que no haya un pacto político que recoja sus reivindicaciones, entre ellas, la prioridad nacional, y hasta que se defina si habrá o no un gobierno de coalición. Si la sesión de constitución de la Cámara autonómica era un termómetro para medir la complejidad de la negociación, la conclusión es que las negociaciones están en un punto difícil y van para largo.
En este escenario, el PP ha hecho valer sus votos para quedarse con la presidencia, en la que repite Jesús Aguirre, dos vicepresidencias que son asumidas por Ana Mestre y Manuel Andrés González, que repiten en el puesto, y dos secretarías para Julia Ibáñez y José Ramón Carmona,. Tendrá así incluso más representación en este arranque de legislatura que en la pasada con mayoría absoluta puesto que entonces decidió ceder un puesto a Vox aunque no necesitara de los votos. La continuidad es completa en el PP que incluso ha optado por mantener la misma estructura del grupo parlamentario con Toni Martín de portavoz y como adjuntos Pablo Venzal y Maribel Lozano.
Por votos, a la formación de Santiago Abascal no le correspondían ninguno de los siete puestos de la presidencia de la Mesa del Parlamento, únicamente una vocalía sin derecho a voto al igual que a Por Andalucía y Adelante Andalucía. Su peso dependía por tanto de las opciones de cerrar un acuerdo con el PP de cara a la legislatura. Aunque presentó de forma simbólica a la parlamentaria por Málaga Beatriz Sánchez para la vicepresidencia, lo hizo sin ninguna aspiración de conseguirlo.
Los otros dos puestos han sido para el PSOE tal y como le correspondían en función de los votos obtenidos el 17 de mayo. Fernando López-Gil asume la vicepresidencia segunda y la parlamentaria por Granada Olga Manzano una de las secretarías.
En cuanto al resto de vocalías sin derecho a voto asignadas a todos los grupos para garantizar pluralidad en la mesa, Por Andalucía optó por la parlementaria Esperanza Gómez, mientras que Adelante Andalucía apostó por Begoña Iza, a quien incluso llegó a presentar para la presidencia forzando asú dos votaciones en el Pleno de constitución del Parlamento andaluz.
No obstante, esta situación no garantiza que esta sea la foto fija de la presidencia del Parlamento que permanezca durante toda la legislatura. En otras comunidades como Aragón el arranque de la legislatura se produjo sin acuerdo en torno a la composición de la mesa y una vez que se formalizó el acuerdo político se revisó para dar acceso a Vox en la vicepresidencia primera.
La importancia de la Mesa del Parlamento
La elección del presidente y de la Mesa del Parlamento es un paso decisivo en el arranque de la legislatura. La presidencia marca la agenda y los tiempos de cara a las negociaciones para la posible investidura de Juanma Moreno. Tras la votación de este jueves, el PP se garantiza el control absoluto de los ritmos en esta fase inicial. Tiene la presidencia y otras cuatro plazas y sólo cuenta con la oposición de los dos puestos que le corresponden al PSOE.
No obstante, el control del PP es limitado. Puede definir cuando se convoca al Pleno de investidura o qué decisiones se toman hasta entonces, pero cualquier posibilidad de formar gobierno pasa por un pacto con Vox. Y ese va a implicar de forma inmediata la reordenación de la Mesa con la salida de uno o dos de los representantes del PP recién nombrados.
Vox no quiere acceder a los puestos hasta no tener cerrado el acuerdo pero una vez que esto ocurra tiene definido que accederá a los puestos necesarios para definir la agenda legislativa y controlar el cumplimiento de los compromisos. Y esto pasa también por tener peso suficiente en la Mesa del Parlamento.











