Las temperaturas extremas, de hasta 30 grados bajo cero, derrotaron a los ejércitos de Napoleón y Adolf Hitler en 1812 y 1941. La figura del «general invierno» es recordada por estas horas bajo el sopor de una canícula cubana agravada por los apagones, la falta de movilidad, los mosquitos y la escasez. En las conversaciones a oscuras ha aflorado una temida figura imaginaria: el «general verano». No se trata de un hecho meramente estacional ni pintoresco sino el augurio de mayores problemas para una isla que acumula los resultados de políticas económicas erráticas y la presión sofocante de Estados Unidos. Otra amenaza meteorológica de fuerte impacto social y económico se asoma a la par en el horizonte: la temporada ciclónica, que ha comenzado este mes. El huracán Melissa afectó el año pasado a unas 735.000 personas, además de dejar 50 muertos. Destruyó infraestructura y viviendas. El llamado Rafael provocó estragos en 2024 en miles de hogares y la agricultura. La posibilidad de que se combinen en los próximos meses ambos fenómenos meteorológicos, las altas temperaturas estivales, y la violencia de las tormentas tropicales, en medio de las enormes penurias, provoca escalofríos a pesar de que por estos días el sol comienza a lacerar los cuerpos. No faltan analistas, especialmente en EEUU, que los avizoran como detonadores de tempestades sociales en las calles.
El Gobierno parece a veces indiferente a esas predicciones, más allá de denunciar la política agresiva del vecino. A finales de mayo, cuando todavía no había comenzado la deserción de las empresas hoteleras internacionales por la presión norteamericana, se celebró en el Hotel Resonance de Varadero el «inicio del verano». La alicaída jet set cubana no se privó del meneo, la música y la cerveza con el rumor del mar. Entre ellos estaba el influencer y empresario Sandro Castro, nieto de Fidel Castro. «Cualquiera que vea las imágenes sin contexto pudiera pensar que el evento se desarrollaba en Cancún o en Punta Cana, y no en un país socialista donde los apagones por lo general superan las 20 horas diarias, el agua escasea, los medicamentos brillan por su ausencia en las farmacias, y cuyo Gobierno lleva meses pidiendo ayuda internacional para sostener las necesidades básicas de su población en medio del cerco petrolero», escribió Rubén Padrón Garriga en el portal La Joven Cuba.
Una plaza habitualmente visitada por turistas, vacia debido a la caída de visitantes, en La Habana. / PABLO PORCIUNCULA / AFP
Las señales de un eventual desastre flotan en el aire antes de que el «general verano» entre formalmente en acción el 21 de junio. El Gobierno cubano proyectó un crecimiento del PIB de un punto en 2026 a pesar de la «economía de guerra». La estimación oficial se da de bruces con las magras perspectivas avizoradas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) debido a la enorme escasez de energía: una caída de 6,5% en el mejor de los casos. El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, señaló no obstante que ese incremento porcentual se calcula sobre las ventas de servicios médicos en el extranjero y el rendimiento turismo. La estimación no deja de ser sorprendente teniendo en cuenta que varias compañías extranjeras, entre ellas españolas, han decidido desligarse de la administración de importantes hoteles frente a las presiones de Estados Unidos. El turismo ha caído un 55%. Los visitantes extranjeros entre enero y abril apenas fueron 328.000. La conectividad aérea se redujo un 56%.
Sin Visa ni Mastercard
Pero el derrumbe puede ser peor en un país a oscuras. Aquellos que, a pesar de las circunstancias, quisieran subirse a los aviones que aterrizan en la capital, se encontrarán con una dificultad añadida que es casi un golpe de gracia al turismo internacional. Acaba de entrar en vigencia una medida que vuelve prácticamente inviable el consumo electrónico de los occidentales en la mayor de las Antillas. El banco extranjero que gestionaba los pagos en Cuba de las tarjetas Visa o Mastercard ha interrumpido el contrato con Fincimex S.A., la filial financiera del Grupo de Administración Empresarial, GAESA. «Se hace ilícito e imposible continuar con la ejecución de los acuerdos», dijo la entidad bancaria, cuyo nombre permanece en el anonimato. Lo que queda claro es que ha respondido a la Orden Ejecutiva 14404, firmada por el presidente Donald Trump, que sanciona a las firmas que tienen relaciones con el conglomerado que controlan las Fuerzas Armadas. De esta manera, los que quieran tomar unas vacaciones en la isla tendrán que llevar euros o dólares y cambiarlos en el mercado negro, que tiene mejores precios, o utilizar las tarjetas de crédito de Rusia y China, Mir y UnionPay, respectivamente, algo inusual para los europeos, canadienses o latinoamericanos.

Un vehículo circula junto a una vivienda con parte de su estructura derrumbada sobre la calle, en Centro Habana. / PABLO PORCIUNCULA / AFP
El impacto trasciende a la vapuleada industria sin chimeneas. Si el «cerco» petrolero dispuesto por Washington desde fin de enero para derrumbar al Gobierno empujó a los cubanos al abismo cotidiano en un país que arrastraba serios problemas en su red de suministros de energía, la inoperatividad de Visa y Mastercard añade trastornos de primer orden tanto al Estado como a actores privados: estos tendrán mayores dificultades para pagarle a proveedores extranjeros. Los ciudadanos padecerán el coletazo. La tenencia de una tarjeta internacional que no había sido emitida por un banco norteamericano era un claro factor de división entre cubanos. De un lado, los poseedores. Por el otro, los más desposeídos. A partir de esta medida, los hogares vuelven a igualarse hacia abajo. Ya no podrán utilizar a través del plástico las remesas enviadas desde el exterior y permitían abastecerse en las tiendas en dólares.
El golpe del Departamento del Tesoro provocará, según los especialistas, más trastornos en la economía doméstica. La inflación acumulada durante el primer cuatrimestre del año ha sido del 7,18%, un número superior al 6,5% del mismo período de 2025. La restricción en el uso de Visa y Mastercard ejercerá una presión adicional en el mercado negro a partir del encarecimiento del precio del dólar, y eso se trasladará a los precios de los bienes básicos que se adquirían con las tarjetas.
Combustible para los privados
En medio de las restricciones y sanciones, mientras el fantasma de una intervención militar de EEUU se pasea por el cielo a través de una amenaza del secretario de Guerra, Pete Hegseth, lanzada desde la misma base naval en Guantánamo, se ha abierto en la isla una limitada ventana de abastecimiento energético. El Miami Herald informó que Vanguard Energy, una empresa de intermediación con sede en Florida, llevará 250.000 barriles de diésel y gasolina norteamericana a Cuba, algo que no sucede hace seis décadas. «Vanguard está en una posición única para lograr resultados donde la diplomacia, la oportunidad comercial y el interés nacional convergen. Actúa como un conducto de confianza —legal y confidencial— entre el capital privado y gubernamental y los mandatos del sector público, asegurando que toda actividad cumpla plenamente con la legislación estadounidense». La empresa tiene una restricción de hierro: operará con el sector privado y abastecerá a la Embajada de EEUU en La Habana.
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