Barcelona abraza con 40.000 personas en el Estadi Olímpic a un Léon XIV que pide a España ser «un espacio acogedor para todos»

El Papa León XIV ha presidido este lunes uno de los momentos cumbre de su viaje a España, el evento en el Estadio Olímpico Lluís Companys frente a 40.000 personas que han ido entrando al recinto desde las 16.00 horas. No ha sido hasta pasadas las 19.30 horas que el pontífice ha llegado al lugar en el emblemático papamóvil para iniciar a las 20.00 horas un acto en el cual ha oficiado una vigía ante los presentes en la que ha pedido que los españoles caminen juntos “en la fe que armoniza la diversidad de nuestras ideas y sensibilidades” para encontrar “el bien común” y lograr que España “sea un espacio acogedor para todo el mundo, donde cada uno sea respetado en su dignidad persona y querido por aquello que es”. 

En este sentido, el Papa ha reclamado que la sociedad española no deje de dialogar entre ella y que se pregunte qué debe cambiar y qué dirección debe ir en los momentos más complicados. “En las noches de nuestro camino eclesial y de España, en sus ciudades, de sus antiguas y nuevas pobrezas, de sus sociedad y cultura”, ha señalado.

El  multitudinario evento en el Estadio Olímpico ha sido el segundo acto público que ha presidido el Papa tras su llegada al Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat pasadas las 12.30 horas de este martes. Tras el aterrizaje del avión en el que viajaba desde Madrid, el pontífice ha sido recibido por el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, con quien se ha reunido esta tarde en una audiencia privada, y otras autoridades como el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, o el ministro de Hacienda, Arcadi España.  

Desde el aeropuerto, el Papa se ha dirigido directamente a la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, donde ha tenido lugar el primer acto del pontífice en la capital catalana, en el que ha oficiado el rezo de la Hora Media acompañado del arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, y ha pronunciado una homilía que ha iniciado en catalán. Por lo tanto, el catalán ha sido la primera lengua en la que se le ha escuchado hablar en la ciudad condal, la cual ha alternado con el castellano a lo largo de su intervención. Un hecho especialmente significativo tras el debate que se ha producido en ciertos sectores del catalanismo que han reivindicado un mayor uso del idioma por parte de León XIV del inicialmente previsto, como es el caso de la portavoz de Junts en el Congreso de los Diputados, Míriam Nogueras, que este lunes aprovechaba la visita del Papa a la Cámara Baja para pedirle que hablara en catalán durante su estancia en Cataluña. 

 

Durante la homilía en la catedral, el Papa ha abogado por la unidad de los catalanes, a quienes ha atribuido “una vocación y una responsabilidad especial” para convertirse “con la ayuda de Dios” en “constructores de unidad”. Asimismo, también ha reivindicado las palabras expresadas por el papa Juan Pablo II en su viaje a Barcelona, animando “a proclamar delante de la Iglesia que esta ciudad y esta región son un lugar amplio y abierto a la fraternidad cristiana”. Unas palabras con las que, según León XIV, se encuentran rostros de personas “que se entregan para construir armonía y comunión más allá de toda polarización”. 

 

En su intervención, León XIV también ha hecho referencia a su predecesor más inmediato, el Papa Francisco, recordando un mensaje que dirigió a la comunidad diocesana de Barcelona que promoviera “un clima de familia en el que se vive juntos, conscientes de la filiciacón y de la llamada común en todos los ámbitos “Sus palabras indican el clima que estamos llamados a difundir en nuestros ámbientes, en las familias, en las parroquias, en los lugares de trabajo y de formación, en los ambientes de la curia y en cualquier otro ámbito de vida”, ha señalado. 

Tras finalizar la homilía y el rezo de la Hora Media, el Papa León XIV ha descendido a la cripta de la Catedral de Barcelona hasta la tumba de Santa Eulalia para dedicar un rezo a la mártir cristiana. Aparte de dar nombre al templo, Santa Eulalia es también patrona de la ciudad condal junto a la Mare de Déu de la Mercè. 

A su salida de la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, el Papa ha sorprendido a la gente que le esperaba fuera con un saludo y agradecimientos que ha expresado tanto en catalán como en castellano. “Bon dia i bona ora, germans i germanes” (buenos días y buena hora, hermanos y hermanas) ha dicho a los presentes, a quienes ha dado las gracias por la paciencia, la alegría y celebrar la fe. Para marcharse se ha despedido con un “Adéu-siau” (adiós).

Seguidamente, el pontífice se ha dirigido al Palacio Episcopal de Barcelona, residencia oficial del arzobispo, su lugar de descanso durante su estancia en Cataluña, desde donde ha salido al balcón para saludar a la multitud que estaba congregada en la calle. En dicho edificio ha concedido una audiencia privada a Illa en la que el presidente del Govern se ha la obsequiado con una copia del acta de colocación de la primera piedra de la Sagrada Familia; una reproducción de una Nina d’Ivori, una pieza arqueológica articulada de la necrópolis paleocristiana de Tàrraco; y una copia de las Homilías d’Organyà, el texto en catalán más antiguo que se conserva. 

Después del acto en el Estadio Olímpico, el Papa León descansará en el Palacio Episcopal hasta este miércoles por la mañana, que tiene agendada a las 10.50 horas una visita al centro penitenciario Brians 1 en la localidad barcelonesa de Sant Esteve Sesrovires para ver las instalaciones y reunirse con reclusos, además de escuchar el testimonio de dos presas. Posteriormente, a las 12.00 horas, se trasladará a la abadía de Montserrat, donde presidirá un rezo del rosario, y por la tarde, a las 16.30 horas, acudirá a la Iglesia de Sant Agustí en el barrio del Raval, en la que mantendrá un encuentro con entidades caritativas.

El acto central y final del viaje en Cataluña tendrá lugar a partir de las 19.30 horas en la Sagrada Familia, donde León XIV oficiará una misa coincidiendo con el centenario de la muerte de su arquitecto, Antoni Gaudí. Una vez finalizada, bendecirá la Torre de Jesucristo, la cual se terminó de construir el pasado mes de febrero, logrando que la basílica alcanzara los 172,5 metros de altura, más que ninguna otra iglesia. 

Para acudir a la Sagrada Familia, el Papa volverá a utilizar el papamóvil, mediante el cual se desplazará un kilómetro hasta su llegada al templo. El trayecto iniciará en la calle de Rosselló, en la confluencia con la Avinguda Diagonal, y llegará hasta la entrada de la basílica en la calle de Sardenya.

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