Justo cuando la situación se ha complicado al máximo y Ferit estaba a punto de recibir un disparo, los hombres de Halis han intervenido para salvarle la vida. El abuelo, que no se fía de nadie, ha enviado a sus guardaespaldas para evitar que la locura de su nieto terminara en tragedia.
Pero el susto no ha frenado a Ferit. En lugar de dar las gracias y quedarse quieto, la rabia se ha apoderado de él. Mientras comprobaba que seguía ileso, las duras palabras que había escuchado en la mansión han empezado a resonar con fuerza en su cabeza: «Olvídate de esas piedras. Te dije que no te metieras. Por tu culpa hemos perdido las pistas. ¿En quién puedo confiar?».
Esos reproches le han escocido tanto que ha terminado por estallar. Totalmente fuera de sí, Ferit ha dicho: «¿Qué pasa? ¡Que hay que pedir permiso hasta para morir!».
Lejos de rendirse, ha logrado zafarse de los hombres de su abuelo y ha echado a correr detrás del estafador por los callejones. «¿Dónde vas corriendo? ¡Te voy a coger! ¡Ven aquí!», ha gritado desesperado mientras iniciaba una persecución contrarreloj.
Ferit prefiere jugarse el tipo antes que volver a casa con las manos vacías y darle la razón a Halis. Su obsesión por recuperar las piedras ya parece no tener límites.
| Añade Antena3 como tu medio de referencia en Google y no te pierdas nada de tus programas y series favoritas









