El papa consigue que sindicatos y patronal aparquen sus diferencias, con Yolanda Díaz como testigo

La visita del papa León XIV a Madrid está dejando momentos para el recuerdo. De una misa multitudinaria a su encuentro nocturno con la juventud católica, el santo padre ha logrado congregar a cientos de miles de personas en torno a su mensaje de paz y justicia social. También se han rendido a su personalidad tranquila pero carismática la patronal y los representantes sindicales, que este domingo han participado de un singular evento que ha combinado economía, cultura y deporte.

En el caso del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y los secretarios generales de UGT, Pepe Álvarez, y Comisiones Obreras, Unai Sordo, han protagonizado una intervención en la que ha quedado patente su voluntad por alcanzar un nuevo «contrato social» acorde a nuestros tiempos. El líder de la patronal ha subrayado que ese nuevo acuerdo «sólo podrá construirse sumando capacidades, compartiendo objetivos y poniendo siempre a las personas en el centro del progreso».

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Todo ello lo ha presenciado Yolanda Díaz, que se encontraba entre las miles de asistentes que han llenado el Movistar Arena. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo ha asistido sonriente a la ceremonia desde la primera fila, junto a Carlos Cuerpo. Aunque las relaciones de la líder de Sumar y Garamendi no pasan por su mejor momento, Díaz ha querido exhibir sintonía con el nuevo pontífice. Ya lo hizo en su momento con su predecesor, Francisco, con quien se reunió en varias ocasiones.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, junto a otras autoridades en el evento con el mundo de la cultura, la economía y el deporte del papa León XIV
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, junto a otras autoridades en el evento con el mundo de la cultura, la economía y el deporte del papa León XIV | Jesús Hellín / Europa Press

Por su parte, el líder de CCOO ha dejado claro su voluntad de «hacer renacer lo más noble de los estados sociales que es la solidaridad entre anónimos». Además, de cara a construir ese renovado contrato social, ha pedido no «blindarnos en torres de marfil entre idénticos». En el caso de Álvarez, ha exigido que un acuerdo de este tipo garantice que «el progreso tecnológico se construye desde la equidad y la justicia», en referencia a la irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito laboral. Un guiño a la primera encíclica de León XIV, que también aborda esta cuestión.

El papa pide que las empresas reconozcan la dignidad humana

En el discurso, el papa ha recogido las inquietudes de patronal y sindicatos. Su intervención ha subrayado la importancia de mantener un diálogo social con el mundo de la cultura, el deporte y la empresa. Así, ha pedido que «la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses».

Sobre la necesidad de la Iglesia de permanecer en diálogo con todos estos ámbitos, ha señalado que el catolicismo puede ayudar a responder a la pregunta sobre «qué significa ser verdaderamente humano». Y ha alertado del riesgo de ser «expertos en los medios y eficaces para producir», pero sin conocer realmente para quién se produce. Por ello, ha llamado a que la empresa «reconozca la dignidad de la persona» y a que el trabajo «siga siendo motor de esperanza».

Un mensaje que se relaciona con el que expresó en su encíclica Magnifica Humanitas, una defensa de la dignidad del ser humano frente a la inteligencia artificial. Precisamente esta preocupación ante el avance sin control de la tecnología expresada por el papa en su carta a los cristianos se relaciona también con el mundo de la cultura, la enseñanza y el deporte, que también han estado representados en el acto.

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