La hora de ver la factura de la luz o el gas puede ser uno de los momentos más desagradables del mes. Sin embargo, existen técnicas y prácticas para reducir gastos y que la cifra final no nos lleve por la calle de la amargura.
Una de las decisiones más sencillas que te ayudará a ahorrar unos euros al mes es la de controlar la ventilación e iluminación de forma natural gracias a las persianas.
En verano, tendemos a dejar las habitaciones expuestas a la luz solar durante demasiado tiempo, haciendo así que la estancia se caliente más de lo necesario. Muchas veces, no hace falta ni siquiera que haga calor para que el cuarto sí se haya sobrecalentado, por lo que es importante mantenerse atento a las horas y no confiar demasiado en las sensaciones térmicas, ya que podremos haber perdido un tiempo valioso.
Proteger la casa del frío
No solo en verano conviene revisar la gestión de nuestras persianas para realizar un control térmico efectivo.
Durante los meses de frío, abrir bien las persianas con un buen aislamiento térmico puede elevar varios grados la temperatura de nuestras habitaciones.
Sube del todo las persianas en cuanto salga el sol, especialmente las que estén orientadas al sur, este y oeste. Deja que la radiación solar caliente de forma natural las estancias.
En cuanto a la noche, baja todas las persianas en cuanto comience a oscurecer. Las persianas actúan como un escudo térmico extra que reduce drásticamente la fuga de calor a través del cristal frío












