Contaba esta mañana Nicolás Cancelo, que viajó a Madrid con un grupo formado por 17 personas, dos catequistas y el resto chavales de 15 y 16 años, de la parroquia de San Nicolás de Bari en Avilés que durante su estancia en Madrid, en la vigilia con los jóvenes que ofreció el Papa, la emoción entre el grupo de adolescentes era incontenible: «Cantaron, lloraron, volvieron a cantar, saltaron, lloraron otra vez…». «Nunca habían vivido una experiencia así, les dijimos que no iba a ser cómodo, hubo colas, calor, pero se lo tomaron con mucha paciencia y les sorprendió que, con tanta gente, no hubiera ningún problema», relató Cancelo, y añadió: «Sí, les sorprendió estar en comunidad, formar parte de algo más grande. Ha sido inolvidable».
Las sensaciones de los chavales de Avilés son, poco más o menos, las que experimentaron este intenso fin de semana todos los asturianos, centenares, muchos más de quinientos, apuntan algunos, que acudieron a Madrid, todos a una, a dar la bienvenida al Papa y dar testimonio de su fe.
De la parroquia del Corazón de María, con Fernando Canga y en el grupo diocesano de pastoral juvenil, viajaron 37 personas. Canga admite que, desde luego, hubo incomodidades, algún fallo de organización, quizás porque se desbordaron todas las previsiones de asistencia, que los chavales apenas durmieron, que hacía mucho calor, pero, al final, «mereció la pena». La vigilia del sábado, tras el recogimiento de la adoración del Santísimo, acabó en un «estallido de alegría», «todo terminó en una fiesta muy vivida y muy sana; solo hay alegría», una alegría, puntualizó, «distinta a la de un sábado por la noche».
Jaime Sanz, el párroco de la Sagrada Familia, en el barrio ovetense de Ventanielles, concelebró en la misa de hoy. «Muy chulo, una pasada, ha sido todo espectacular», resumía. Llegó el sábado con un grupo de la pastoral universitaria, 30 estudiantes de casi todas las facultades de Oviedo, y se alojaron en la parroquia del Cristo de la Salud. «Apenas dormimos dos horas», confiesa. Dice que León XIV les ha recordado a Juan Pablo II «porque habla con una fuerza… Estaba entusiasmado, en algunos momentos emocionado». Y eso coincide con Carmen Casal y sus amigas, Mar, María, Flor y Teresa: «La vigilia de ayer algo fuera de lo común, si eres creyente te eleva a otra dimensión».
A Jaime Sanz le sorprendió, agradablemente, que el Papa citara en su homilía de ayer en Cibeles a San Manuel González, de quien se venera una reliquia en la parroquia de Ventanielles.
Isabel Sendino, de la parroquia del Carmen de Mieres, viajó con los siete miembros de la congregación de los pasionistas que llegaron a Madrid desde Asturias. En la capital se reunieron unos doscientos de toda España. Se declaró, tanto ella como sus compañeros, «superemocionados» y reconoció que todos «lloramos como madalenas, te contagias de la emoción». La mierense Desi Menéndez, de 21 años, viajaba en ese grupo y asegura haber vuelto de su encuentro con el Papa «fortalecida en la fe». De todo lo que escuchó de boca de León XIV estos días este es el mensaje que más le «marcó»: «Que todos somos mujeres y hombres de carne y hueso y que hay que dejar de lado los prejuicios».
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