El papa León XIV, en su primer discurso en España, ha alertado sobre las «ideologías prefabricadas» y rechazado «la cultura del enfrentamiento» que busca «ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones».
En un mensaje que parecía dirigido a los líderes políticos, el Sumo Pontífice ha exigido dejar atrás los discursos de trazo grueso.
«Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad».
El Papa León XIV saluda durante una ceremonia de bienvenida en el Pabellón de Estado.
León XIV ha hecho suya la tesis de Francisco, ha recordado que «la realidad es superior a la idea» y ha advertido del peligro de encerrarse en «ideologías prefabricadas» y vivir atrapados en el reino del «sofisma y la imagen«.
Asimismo, ha llamado a apreciar las diferencias y a estudiarlas y vivirlas como «una bendición» y a «huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos«.
«El mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas».
León XIV ha enmarcado estas advertencias en un contexto global marcado por tensiones crecientes, pero ha querido aterrizar su mensaje en la propia historia española como ejemplo de que la convivencia es posible.

El papa León XIV estrecha la mano de Pedro Sánchez.
El diálogo entre religiones
En ese punto, ha apelado al diálogo interreligioso y recordado que la seguridad no proviene de «las armas y los muros«, sino que «madura más bien al aprender y avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo».
Ha recordado que «la presencia del Islam en la Península ibérica constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración«, subrayando que no todo fue enfrentamiento.
«Durante ese periodo no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad», ha señalado, reivindicando ese legado como una referencia válida para el presente.
El Papa ha puesto como ejemplo la escuela de traductores impulsada por Alfonso X el Sabio, donde «expertos pertenecientes a las tres religiones colaboraron en la traducción del rico patrimonio árabe, griego y hebreo», contribuyendo a la difusión del pensamiento de autores como Averroes y Maimónides.

En la misma línea, ha destacado ciudades como Córdoba y Toledo como «lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes», una historia hecha de capas, tensiones y encuentros que, lejos de destruirse, han generado cultura y convivencia.
«Esta es la verdad que cuentan las ciudades europeas, su estratificación histórica, el tejido de solidaridad que a lo largo de los siglos ha conformado sus diferencias, transformando los inevitables conflictos en puntos de partida«.
Para hacer frente a estas encrucijadas de la modernidad, León XIV ha vuelto a recurrir al ejemplo de una figura clave de la tradición espiritual e histórica española: Ignacio de Loyola.
El Pontífice ha destacado que «en las pruebas y los fracasos es posible replantearse todo», elogiando la «audacia» del santo para gestionar las «desolaciones y consolaciones de su corazón» a través de un ejercicio de discernimiento que le llevó a preferir «la paz a las armas y los santos a los poderosos«.

La reina Letizia de España camina junto al papa León XIV a su llegada.
En este sentido, ha lanzado una petición directa a los líderes políticos y agentes sociales para rebajar la crispación verbal: «Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles».
En su lugar, ha pedido apelar a «la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la casa común y la paz».
Los jóvenes y la IA
León XIV ha recuperado la filosofía de su encíclica Magnifica Humanitas, donde habló de los riesgos de la Inteligencia Artificial, y ha señalado que las tecnologías han dejado de ser simples herramientas y pueden convertirse en un «entorno artificial» que alimenta dinámicas que premian el impacto emocional.
«En su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita«, ha advertido el Sumo Pontífice.
Finalmente, ha llamado a quienes «tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales» a dar «un salto cualitativo» y un cambio de rumbo «en las inversiones destinadas a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural».
En su broche final, el Santo Padre ha animado a tener en cuenta las perspectivas de los pobres y los jóvenes, «a armonizar las demandas de autonomía y de unidad, y a impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana».

El Rey Felipe VI y la Reina Letizia asisten a la ceremonia de bienvenida al Papa León XIV en el Palacio Real.
Juan de la Cruz y Teresa de Ávila
El Papa plantea este recorrido como «un itinerario en varias etapas» destinado a revelar aspectos de «la riqueza multifacética de un gran país».
Según ha señalado el Santo Padre, el motivo central de este viaje apostólico a España es confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad al Evangelio entre los creyentes, buscando al mismo tiempo fomentar una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de la nación.

León XIV con la Familia Real.
EFE
León XIV ha aprovechado sus palabras para rendir homenaje a «dos figuras de este país que, desde hace cinco siglos, nutren la vida de la Iglesia».
Se refiere a Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, quienes han desarrollado «una mística con los ojos abiertos, es decir, no ajena a la historia, sino que, por el contrario, lleva a la raíz de las cuestiones, al corazón de la realidad».













