Del infinito al cero. Es el cambio radical que ha vivido el Real Madrid en menos de una semana. Pese a las lesiones de Walter Tavares, Alex Len y un Usman Garuba que se rompió en la Final Four de la Euroliga, el cuadro blanco se plantó en la final en Atenas ante Olympiacos.
A 40 minutos de la gloria en medio de un panorama sombrío con tres derrotas seguidas en la ACB y con serios problemas en una defensa que lleva casi nueve años basándose en la intimidación del caboverdiano, el equipo madridista aguantó heroicamente hasta el último cuarto, pero acabó cayendo ante los de Georgios Bartzokas por 92-85 en la final de la Euroliga.
Orgullosos y heridos, los madridistas regresaron tras encajar 90 puntos en la semifinal ante el Valencia Basket (90-105) y 92 en la citada final. En las tres derrotas ligueras previas, el equipo de Sergio Scariolo recibió 101 puntos del Río Breogán (97-101), 88 del Surne Bilbao Basket (88-82) y 89 del Asisa Joventut (81-89).
Sergio Scariolo, con cara de póker tras la derrota del martes / EUROPA PRESS
El Madrid se aseguró la primera plaza a muchas jornadas del final y era lógica una cierta relajación. La situación no mejoró de regreso de Atenas. Pese a la incorporación del uzbeko con nacionalidad turca Ömer Yurtseven, el defensor del título recibió 88 puntos del Kosner Baskonia (83-88) y 94 del BAXI Manresa (94-87).
El buen trabajo de Scariolo con las rotaciones se rompió con las lesiones y se llevó consigo el equilibrio. Campazzo está perdido incluso en defensa, a Hezonja en ocasiones se lo come el personaje y Trey Lyles es capaz de estremecer la primera parte de la final de la Euroliga y pasar de puntillas por la segunda.
Ni el paso adelante de Maledon o incluso de un Krämer que no se ha encontrado en todo el curso están bastando para tapar las carencias del equipo, sobre todo en defensa. El caso es que ni Yurtseven ni el recién fichado Mady Sissoko impidieron la derrota blanca en el primer partido de cuartos.

A Mario Hezonja se le atragantó su merecido MVP de la temporada / EUROPA PRESS
Sin el gravemente lesionado Giedraitis, Fitipaldo ni un Shermadini con problemas de arritmia, La Laguna Tenerife provocó un terremoto este martes con su victoria en el Movistar Arena por 97-98 en un partidazo de Jaime Fernández con 17 puntos y 4/5 en triples, el gran ‘debe’ madridista.
Esa defensa intensa que mediatizaba los tiros exteriores parece ser historia y los laguneros les ‘clavaron’ un 16/31 en triples que fue clave. Ni la diferencia en el rebote con un buen partido de Yurtseven e incluso de Sissoko pudo impedir la derrota. El caso es que el Madrid lleva seis derrotas seguidas en la Liga Endesa con 93 puntos encajados de media.
Tras perder la final de la Supercopa (94-98 ante el Valencia Basket), la de la Copa del Rey (89-100 frente al Baskonia) y la de la Euroliga ante Olympiacos (92-85), el Madrid necesita ganar el jueves a las 21.00 horas en San Cristóbal de La Laguna para forzar el tercer partido de cuartos y evitar una eliminación que podría provocar un terremoto.














