Carles Porta, referente del true crime en Catalunya, ha presentado hoy ‘33 Días‘, su primera incursión en la ficción. La serie narra la historia de dos presos que se fugan de la cárcel y está inspirada en el caso real de Brito y Picatoste, conocidos en la ficción como Prieto y Calatrava. A partir de este domingo 7 de junio estará disponible en la plataforma de ‘streaming’ atresplayer.
En este preestreno en Barcelona, concretamente en el Cine Mooby Bosque, Carles Porta ha atendido a todos los medios presentes, entre los que se encontraba ‘Mundo Deportivo’. El periodista catalán, que triunfa en las noches de la televisión pública catalana, ha explicado el motivo real por el que se estrena en la ficción con este caso.
¿Qué va a encontrar el espectador diferente a los capítulos que vio en ‘Crims’ respecto a lo que va a ver en atresplayer?
En ‘Crims’ contamos qué pasó y cómo pasó. En esta serie de ficción de atresplayer contamos por qué pasó. Creo que es un paso muy importante. Entramos en la personalidad de los protagonistas, tanto de los que se fugaron como de los que los persiguieron.
¿Por qué este caso y no otro?
Este caso fue el primero que hicimos en ‘Crims’ y eso tenía un elemento simbólico importante. Y fue el primero que nos quisieron comprar. Nos lo quiso comprar atresplayer, Atresmedia, José Antonio Antón. Y cuando te lo quieren comprar, si tú tienes ganas de hacer ficción, pues aceptas venderlo y ya está.
¿Por qué en ficción se cambian los nombres de los fugitivos?
En ficción cambiamos los nombres porque queremos movernos en terrenos en los que la realidad no nos ha permitido. Y con los nombres reales, por honestidad hacia el público y por honestidad hacia los personajes, no podemos hacerlo. Entonces, por esa honestidad hemos cambiado los nombres para poder ficcionar algo que solo intuimos, que interpretamos, pero que no sabemos. Y por eso hemos cambiado los nombres.

En la serie llegas a empatizar con los protagonistas porque entiendes un poco su ‘background’, cómo se han movido, qué les ha llevado a hacer eso. ¿Cuál crees que es la fina línea entre empatizar e idealizar a este tipo de personajes? Porque a veces se han visto casos como Jeffrey Dahmer o Rosa Peral, que se llega a idealizar.
Bueno, la línea entre empatizar e idealizar creo que se la genera cada uno en su mente y en sus circunstancias. Nosotros hacemos que en algunos momentos la gente pueda empatizar para que los pueda odiar. Si tú no empatizas con alguien, no lo puedes odiar. Y ese juego es un juego narrativo y vital en la vida que hace que conectes mucho más con la historia. Por eso acabas empatizando en algún momento, pero también odias. Yo creo que el conjunto de la serie deja la historia y a los personajes donde deben estar para que el espectador saque su propio criterio.
¿Hay otro caso de ‘Crims’ que te gustaría también llevar a la ficción?
Hay muchos casos de ‘Crims’ que estamos llevando a la ficción y que van a tener estreno en los próximos meses y los próximos años. La verdad es que detrás de cada crimen hay una gran historia y todas tienen una ficción. Pasa que no llegamos a todo y tenemos que ir paso a paso. Nosotros creemos que la ficción tiene que ayudar a completar lo que no podemos completar con la realidad generalmente. Y este caso es un gran ejemplo. La realidad sirve para explicar qué pasó y cómo pasó. El por qué pasó y qué hay dentro de cada personaje es una cosa que en la realidad es más difícil de retratar. Y, en cambio, en la ficción sí podemos atrevernos. Creo que para eso debe servir.
Sobre ’33 días’ en atresplayer
Juan José Prieto (José Manuel Poga) y Mateo Calatrava (Julián Villagrán) son los protagonistas de una fuga trepidante que mantuvo en vilo a toda la Policía Autonómica de Cataluña durante los 33 días que resistieron acorralados en la sierra hasta su detención. Dos presos fugitivos que, en octubre del 2001, escapan de la cárcel de Lleida con un plan diseñado durante meses consiguen activar a todos los cuerpos de seguridad del estado y mantener alerta a la población.
La serie recrea esta fuga, inspirada en la real, poniendo el foco en el equipo de investigación de los Mossos y en los propios fugados a los que se les complica su plan y deben improvisar. Los Mossos, un cuerpo policial recién creado, se ve cuestionado por el resto de las instituciones que cuestionan su bisoñez. Las críticas arrecian cuando la fuga se complica, y el desgaste y la frustración, empiezan a minar a los implicados.

En su exhaustiva investigación los Mossos van descubriendo la insólita relación que se crea entre Prieto, un criminal sin escrúpulos y Calatrava, un delincuente adicto, sensible e instruido, al que acaba protegiendo en la cárcel de los demás y hasta de sí mismo. Una fuga en la que nos adentramos en el juego de admiración y dependencias que se ha urdido entre ellos, una relación tan intensa y pasional que provoca un desenlace inesperado.









