La guardia civil asesinada en Llanes (Asturias) pidió una orden de alejamiento y de protección en diciembre, pero se la denegaron

Quizá no hubiese servido de nada, quizá el crimen se hubiese producido de todos modos. Pero el caso es que el pasado 17 de diciembre denegaron una orden de alejamiento y de protección para la agente asesinada este miércoles en Llanes, Laura Cruz Vega. La había solicitado su letrada, al estar próxima la extinción de la orden de alejamiento vigente tras haber sido la mujer agredida años atrás por el hombre en el cuartel de Llanes, delante de sus hijos y los compañeros de la agente. Sin embargo, la fiscal consideró que no había motivo para esa medida, ignorando los antecedentes del caso, y la jueza no tuvo más remedio que no concederla. Eran una jueza y una fiscal nuevas que no conocían los pormenores del caso.

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