Cuando un 10 no basta: la FP superior gana terreno entre buenos brillantes que no logran la nota para la universidad

Entre las calificaciones de bachillerato y selectividad, Gema Alonso, madrileña de 18 años, consiguió un 10,2 para acceder a la universidad. Es una buena nota, dado que la máxima puntuación es 14 dada la posibilidad de ganar cuatro puntos extra con los exámenes voluntarios de la PAU. El 10,2 no le alcanzó para entrar en las facultades que quería: Enfermería, donde pedían un 11,7 en la Autónoma de Madrid, y Veterinaria (11,8 en la Complutense). Desanimada, barajó la idea de pedir plaza en otro grado, pero ninguno la convenció. Lejos de hundirse, frustrarse o tomarse un año sabático, la joven recordó la charla que le habían dado en el instituto sobre la Formación Profesional (FP). “Me animé mucho y pensé que era un plan B estupendo y perfectamente válido”, comenta.

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