Final espectacular del búlder femenino en la IFSC World Cup Comunidad de Madrid 2025. Los equipadores pueden estar orgullosos de un concurso lleno de alternativas. Bloques diversos y múltiples caminos hacia la gloria que terminó conquistando la británica Erin McNeice. Premio al trabajo, la regularidad y el ingenio. En el último suspiro, cuando ya no tenía margen de error, estiró la mano para llevarse un oro merecidísimo después de completar los cuatro bloques de la final. El segundo triunfo de su carrera en la Copa del Mundo. La japonesa Melody Sekikawa fue segunda y la francesa Oriane Bertone completó el podio a una décima de la plata, culminando una gran remontada en el cuarto bloque.
Cambios constantes de lider
Bajo el calor de un verano que ya asoma y el de una grada entregada a la escalada, arrancó la lucha. Los equipadores propusieron un primer problema equilibrado, aunque con un llamativo cambio de plano en el muro que puso a prueba a las finalistas desde el inicio. La australiana Oceania Mackenzie marcó territorio al resolverlo a la primera, mientras Melody Sekikawa encontró el top en su tercer intento.
El segundo bloque elevó la exigencia física y comenzó a abrir diferencias. Mackenzie volvió a exhibir una superioridad notable al encontrar una solución distinta. Con un pleno de 50 puntos sobre 50 posibles, la australiana parecía encaminarse hacia el oro. McNeice reaccionó con un valioso top al segundo intento que terminaría siendo clave, mientras Sekikawa limitó daños en un problema que castigó a las finalistas.
Pero la final cambió de rumbo en el tercer bloque. La placa, técnica y exigente, frenó el impulso de Mackenzie, que solo pudo alcanzar la zona después de dominar con claridad las dos primeras rotaciones. Sekikawa, en cambio, encontró el camino. La japonesa gestionó con precisión una secuencia delicadísima de equilibrio y resolvió el problema para convertirse en la primera escaladora capaz de completar el bloque.
La respuesta no tardó en llegar. Su compatriota Anon Matsufuji descifró una lectura distinta a la del resto de competidoras y encontró el top para sumarse a la pelea, mientras McNeice también completó el bloque y alimentó su sueño del oro. Bertone, beneficiada por un estilo más técnico y de precisión, resolvió igualmente el problema y se reenganchó a una final que llegaba completamente abierta al desenlace. El calor hacía mella y las escaladoras se observaban las manos, castigadas por el desgaste de la competición.
Un bloque final decisivo
No hubo tiempo para lamentaciones. El desenlace se convirtió en una persecución colectiva de Sekikawa, que se tomó su tiempo para visualizar el camino hacia de las medallas. El último bloque escondía varias trampas: su inicio invitaba a la velocidad, pero el margen para el error era mínimo. La japonesa firmó un magnífico top gracias a un brillante trabajo de pies y desató la ovación del público. Mackenzie, que había arrancado con dos tops consecutivos, volvió a quedarse en la zona y vio cómo se esfumaba el podio.
Pero lo mejor aún estaba por llegar. McNeice afrontó el último problema sabiendo que necesitaba una ascensión perfecta para alcanzar el oro. La británica respondió con un top al primer intento y completó una ronda histórica al resolver los cuatro bloques de la final. Bertone también encontró la solución en el momento decisivo para asegurarse el bronce por una décima de ventaja sobre Matsufuji. El público, entregado desde el primer movimiento, premió con una larga ovación una final memorable. Lo peor, con mucha diferencia, fue que terminara.












