Caracas amanece este jueves en shock y marcada por el temor a nuevas réplicas tras el fortísimo terremoto registrado este miércoles a las seis de la tarde -hora local-, que dejó un balance preliminar de 164 fallecidos. Deyanira Romero, trabajadora de la Universidad Central de Venezuela (UCV), atiende a EL PERIÓDICO a las cinco y media de la mañana, tras pasar una noche en vela, como gran parte de la población venezolana, que sigue pendiente de la situación y que en las últimas horas ha sufrido nuevos temblores.
«No hemos dormido en toda la noche. Mi zona no está muy afectada pero tienen que comprobar el edificio, que ha sufrido daños. Tengo amigos que no quisieron entrar a la casa por temor y han pasado la noche a cielo abierto», relata.
Según Romero, la preocupación se debe a la intensidad de los terremotos. «El temor es que los sismos fueron cortos. Entre los dos no hicieron casi un minuto. Fue muy breve«, sostiene. Las réplicas han continuado durante la madrugada. «El terremoto fue a las seis de la tarde en Venezuela. Han seguido las réplicas. Como a las tres de la mañana hubo una más o menos fuerte, de casi cinco».
La Universidad Central de Venezuela figura entre las infraestructuras afectadas, y desde este mismo miércoles «se suspendieron todas las actividades académicas y administrativas» para poder hacer una evaluación.
«Ya sufríamos una crisis económica»
Sin embargo, lo que más preocupación genera es la falta de recursos para poder hacer frente a la tragedia. «Aquí ya sufríamos una crisis económica y hospitalaria«, relata. A la falta de personal se suma ahora una situación extrema vidida, no sólo por el gran número de afectados -más de 700 heridos según las primeras estimaciones- sino por los daños en los edificios sanitarios, como el Hospital Dr. Risquet, situado en Caracas: «El hospital fue desalojado por completo. Se vino abajo una pared».
La trabajadora universitaria asegura que existe una necesidad urgente de reforzar los equipos de emergencia, ante la falta de personal. «Han llamado al apoyo porque necesitamos más rescatistas, más equipos para rescatar. Aquí están trabajando para rescatar y ahora, con esta crisis económica, no hay suficientes rescatistas para sacar a la gente».
Mientras continúan las labores de búsqueda, numerosas familias intentan localizar a allegados. «En las redes hay gente preguntando por familiares porque no saben de ellos. Tengo amigos de los que no he sabido nada. Estamos esperando a la mañana para saber porque hay zonas que están sin electricidad y puede ser que estén sin mensajes».
El terremoto coincidió además con una jornada festiva y, al ser la tarde, «la mayoría de las familias y niños estaban en su casa», relata. «Era el Día de la Batalla de Independencia y el Día de San Juan. Había mucha gente que fue a celebrar hacia la costa», lamenta.
Romero alerta d ela falta de una respuesta por parte del Gobierno de Venezuela, aunque sí destaca también la movilización ciudadana en las zonas afectadas. «El Gobierno como tal no ha dicho nada. Sí pidió solidaridad, pero a nosotros ni nos lo tienen que decir, porque el pueblo ya estaba apoyando a los bomberos y ayudando entre los escombros».
«Se necesita mucha mano de obra para levantar escombros y salvar a la gente, hay personas buscando a familiares entre los escombros». «Hemos visto vídeos donde gente del pueblo se metía en un edificio y lograba salvar a tres niños».
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