El ‘game over’ de Jonathan Viera. Una «UD Las Palmas de puta madre», el reconocimiento de Hijo Predilecto por parte del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y el valor del conocer el camino. A unas horas de la finalísima de Riazor (domingo, 17.30 horas, Gol TV), cuando tiemblan las piernas, la oratoria del capitán ejerce de hielo en el desierto de Arizona.
Al término de la última jornada, tras el tropiezo ante el Rel Zaragoza en el Gran Canaria (1-1), tiró de su peculiar estilo para hacer unión. Arropó a Luis García, otro vez -ya pasó con las materclass a unos días de visitar el Municipal de Anduva-, y le dio valor a la temporada de una UD, que contabiliza 35 jornadas de las 41 disputadas en zona de privilegio.
«Estamos haciendo un año de puta madre, con gente joven que tiene ilusión y ganas. Hay que meterse, estar todos juntos. Me queda poco. Si hay alguien al que tengan que pitar que sea a mí, que me piten a mí que no pasa nada. Pero a los chavales hay que ayudarles, estar todos juntos (…) Sabemos que en La Coruña tenemos que ganar. Iremos con serenidad y ambición. Con esos 10 o 15 minutos del final será muy complicado, porque se le sale a todo el mundo la cadena, empiezan a precipitarse», detalló sobre la recta final de la última jornada ante el club maño, ya descendido.
Hoy se conoció que Viera recibe el 23 de junio en el Auditorio Alfredo Kraus el reconocimiento de Hijo Predilecto del consistorio capitalino, en una cita en la que el cantante Quevedo será homenajeado con la Medalla de Oro. Con dos ascensos (2015 y 2023) y la condición de internacional, el ’21’ está considerado el mejor jugador de la UD de este siglo y apura por el tercer vuelo a Primera. Nadie en la historia del club grancanario cuenta con tres ascensos a la máxima categoría.
El proyecto de reflotar al Arucas para convertirse en el Piqué del Tonono e invertir en el mundo del pádel conforman dos de sus principales desafíos tras poner fin a su ciclo de amarillo. Cuenta con 292 partidos con la UD y 78 dianas.















