Los que pelan el tomate

A veces clasificamos a los seres humanos según un enunciado y su contrario. Ejemplos: los que tienen perro y los que no; los que adoran viajar y los que piensan que eso de conocer otros lugares está sobrevalorado; los que se casan y los que permanecen solteros; los que hacen deporte y los que consideran que es suficiente ejercicio pasar las hojas del periódico… Es seguro que a ustedes se les ocurren miles, millones, de divisiones más. A mi me llama especialmente la atención la que hace Rocío, una amiga de mi hijo Álvaro. Rocío es psicoanalista, pero no creo que su profesión tenga algo que ver con que diga que hay dos clases de personas, las que pelan el tomate y las que no; y tengo que reconocer que esta división es buena, muy buena.

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