La escalada del euríbor no cesa. Al cerrar mayo, este índice, tomado como brújula para fijar los intereses de las hipotecas variables en España, ha quedado fijado en un promedio del 2,80%. Esta cifra confirma que la espiral alcista arrancada en marzo mantiene su empuje, elevando al indicador a cotas que no se alcanzaban desde septiembre de 2024 (momento en que tocó el 2,936%), con lo que se ratifica un cambio de paradigma en la financiación hipotecaria.
Pese a este crecimiento incesante, el día a día del euríbor ha traído un matiz tranquilizador a quienes analizan el sector. El hecho de que la barrera del 3% haya permanecido intacta a lo largo del mes es interpretado por voces expertas, como Laura Martínez, portavoz de iAhorro, como una señal de contención. «Después de la subida vista en abril, el mercado anticipaba posibles picos diarios por encima del 3%, pero finalmente el índice no los ha alcanzado. Es una nota positiva para los clientes bancarios, pues parece vislumbrarse cierta estabilidad en la progresión», explica Martínez.
El golpe en el bolsillo de los hipotecados
La realidad es que el euríbor de mayo se sitúa, de media, 0,729 puntos por encima del dato de mayo de 2025 –cuando se encontraba al 2,081%–. Este repunte castiga de manera directa a los hogares que afrontan su actualización anual en estas fechas.
El incremento mensual se traduce en cifras tangibles dependiendo del volumen de deuda:
Para un préstamo hipotecario de 200.000 euros (plazo a 30 años con diferencial del 0,60%): La cuota salta de los 809,19 euros vigentes el año pasado a los 885,46 euros mensuales actuales, lo que implica un encarecimiento de 76,27 euros al mes y una carga extra anual de 915,24 euros.
Si el capital pendiente es de 350.000 euros (bajo condiciones equivalentes): El pago mensual asciende desde los 1.416 euros hasta los 1.549,56 euros, sumando 133,48 euros cada mes, acumulando cerca de 1.602 euros más en el ejercicio anual.
La incógnita del BCE
Todas las miradas se dirigen ahora a la cumbre del Banco Central Europeo (BCE) convocada para el 11 de junio. La inestabilidad en los registros diarios de los últimos sesenta días ha sembrado dudas entre los analistas, quienes intentan descifrar si la política monetaria actual aguantará el tipo o si, ante el riesgo de un nuevo calentamiento de la inflación, los responsables financieros optarán por retocar los tipos una vez más.
El trasvase hacia las hipotecas estables
Ante la perspectiva de un encarecimiento continuado en los préstamos variables, el interés por la subrogación ha ganado protagonismo. Muchos usuarios están saliendo de sus bancos actuales en busca de productos más económicos.
Actualmente, mientras un crédito referenciado al euríbor puede situarse cerca del 3,3% (incluyendo su diferencial), existen opciones fijas rondando el 2,2% y modalidades mixtas muy cercanas al 1,85%. Este movimiento podría ser clave para el ahorro familiar: optar por una solución mixta frente a una variable, en el caso de la hipoteca de 200.000 euros, podría aliviar la economía doméstica en más de 150 euros cada mes, otorgando mayor previsibilidad frente a la volatilidad futura del euríbor.














