Irán llora a su antiguo líder entre promesas de venganza cuatro meses después de su muerte: «Debemos levantarnos»

Las claves

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Miles de iraníes han salido a las calles de Teherán para rendir homenaje al ayatolá Alí Jameneí, asesinado en febrero en una operación conjunta de EEUU e Israel.

Las autoridades iraníes han prometido venganza y han organizado seis días de funerales en cinco ciudades de Irán e Irak, con un fuerte mensaje de unidad y desafío.

El funeral de Jameneí se prevé como el más grande en la historia de Irán, con 20 millones de asistentes solo en Teherán y un inédito dispositivo de seguridad.

La muerte de Jameneí ha polarizado a la sociedad iraní, con manifestaciones de duelo pero también celebraciones de opositores que recuerdan la represión reciente en el país.

Las calles de Teherán han amanecido abarrotadas. Miles de iraníes han salido de sus hogares entre lágrimas para rendir homenaje al hombre que decidió sus vidas durante más de 36 años: el ayatolá Alí Jameneí, líder supremo de Irán hasta el 28 de febrero de este año, cuando EEUU e Israel acabaron con su vida en una operación militar conjunta.

Esta primera jornada es tan solo el principio. Los funerales se extenderán a cinco ciudades de Irán e Irak durante seis días con un mensaje claro: el país «vengará la sangre del líder mártir».

Así lo han expresado las autoridades iraníes, en un intento de mostrar su fuerza ante quienes lo mataron, EEUU e Israel, a pesar de que con los primeros se suceden las conversaciones para tratar de alcanzar la paz definitiva de un conflicto que comenzó el día que Alí Jameneí perdió la vida.

Entre los altos cargos se encontraban el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, quien lloró ante el ataúd junto con el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, y el jefe del Poder Judicial iraní, Golamhosein Mohseni Eyei.

Sin embargo, quien pronunció las palabras de venganza en concreto fue el comandante jefe del Ejército, el general Amir Hatami, a quien se unieron los más altos cargos militares.

La propia ciudad también mostraba la exhibición de fuerza del país ante EEUU o Israel que se podía comprobar en las palabras de los militares. En todas las calles de la ciudad se leía un solo lema en numerosos carteles: «Debemos levantarnos».

Los dolientes gritan consignas durante una ceremonia pública de despedida para rendir homenaje al difunto Líder Supremo Ayatollah Ali Khamenei.


Los dolientes gritan consignas durante una ceremonia pública de despedida para rendir homenaje al difunto Líder Supremo Ayatollah Ali Khamenei.

Alkis Konstantinidis

Reuters

Teherán (Irán)

El féretro del religioso bautizado ahora como «líder mártir» se hizo público pasada la medianoche entre sollozos de sus seguidores y pétalos de flores antes de ser llevado a la mezquita Mosala de Teherán envuelto en una bandera iraní y con un turbante negro —símbolo de los descendientes de Mahoma— y un pañuelo palestino.

Junto al ataúd de Jameneí se encontraban los de cuatro familiares asesinados junto con él, entre ellos su nieta de tres años y la mujer de su hijo y sucesor Mojtaba, a quien no se ha visto en público desde su nombramiento el 8 de marzo.

Las autoridades prevén la participación de unos 20 millones de personas solo en Teherán para despedir a Jameneí, lo que superaría los 10 millones que asistieron al del fundador de la República Islámica Ruholá Jomeiní en 1989, el mayor funeral del país hasta ahora.

A pesar de las muestras de apoyo, numerosos iraníes están en contra de la República Islámica, ansían libertades y no olvidan la represión de las protestas de enero que causaron más de 7.000 muertos, según ONGs con sede en el extranjero.

De hecho, cuando se anunció su muerte en febrero desde numerosas ventanas de Teherán se escucharon celebraciones de ciudadanos al grito de «Jameneí ha muerto».

El funeral más grande de su historia

La capital iraní se encuentra en estado de máxima alerta con una fuerte presencia policial por las calles, los vuelos limitados sobre Teherán y un perímetro de seguridad de un kilómetro y medio en torno a Mosala, con el acceso limitado en toda esa zona.

Un enorme dispositivo de seguridad sin antecedentes en el país, que se ha desplegado para el que va a ser el funeral más grande de la historia del país.

Los dolientes gritan consignas durante una ceremonia pública de despedida para rendir homenaje al difunto Líder Supremo, el ayatolá Ali Khamenei.


Los dolientes gritan consignas durante una ceremonia pública de despedida para rendir homenaje al difunto Líder Supremo, el ayatolá Ali Khamenei.

Alkis Konstantinidis

Reuters

Teherán (Irán)

Tras esta primera jornada, se realizará un velorio en la mezquita Mosalla durante este fin de semana y el lunes el cortejo recorrerá la capital. Además, el martes, el funeral se trasladará a la ciudad religiosa de Qom; el miércoles a Irak y finalmente Jameneí será enterrado en la urbe sagrada de Mashad, en el noreste del país, en el mausoleo del imán Reza, el octavo del chiísmo.

Durante esta primera jornada han acudido varios mandatarios internacionales como los primeros ministros de Pakistán y Armenia; los presidentes de Irak, Tayikistán y Georgia, además de representantes de Rusia, China, Irak, Siria, Líbano, Afganistán y Marruecos, entre otros.

Esta presencia internacional es menor, sin embargo, que la de los funerales del fallecido presidente Ebrahim Raisí en 2024. Además, solo Catar y Omán mandaron representantes oficiales de los países del golfo Pérsico, en una muestra de las tensiones tras la guerra.

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