El español Rafael Jódar va superando las asignaturas en un Roland Garros que se ha planteado como torneo de aprendizaje a las alturas de la élite del tenis y hoy se mide a un tenista de saque prodigioso: el estadounidense Alex Michelsen.
Como en su primer contacto con la tierra batida de París ente el estadounidense Aleksandar Kovacevic, un rival que nunca antes había ganado un partido en el Grand Slam francés, su rival por un puesto en los octavos de final tampoco había estrenado su casillero en el torneo.
Pero la asignatura que tendrá que aprobar ahora el joven madrileño, de 19 años, es la de un rival de potente revés, quizá el golpe más mortífero de Michelsen, que le ha dado sus máximos éxitos sobre pista rápida.
Formado sobre cemento en las pistas duras de Estados Unidos, la tierra batida, además, no es su ecosistema.
















