Israel ya controla el 60%

Las claves

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Netanyahu ordena a las tropas israelíes ocupar el 70% de Gaza, superando ya el control del 60% del territorio.

La directiva de Netanyahu viola el acuerdo de paz promovido por Trump, que fijaba la retirada israelí tras la Línea Amarilla (53% de Gaza).

El gobierno israelí argumenta que la expansión busca presionar a Hamás, mientras intensifica ataques contra sus líderes.

El ministro de Defensa israelí propone una «migración voluntaria» de gazatíes, en contradicción con el plan de paz de Trump.

Benjamin Netanyahu confesó este jueves que había ordenado a sus tropas ocupar el 70% de Gaza. «En este momento, controlamos el 60% del territorio de la Franja de Gaza y mi directiva es llegar al 70%», declaró en hebreo el primer ministro israelí durante una conferencia celebrada en el asentamiento colono de Kfar Adumim que emitió en directo el Canal 12.

Cuando uno de los asistentes grita en mitad del acto que Israel debería tomar «el 100%» del enclave palestino, el líder del conservador Likud le responde entre risas y con las elecciones del próximo otoño entre ceja y ceja que, «primero, el setenta. Empecemos con eso. Estamos presionándolos [a Hamás] desde todos los frentes. Nos ocuparemos de los restos».

La situación actual ya de por sí viola el acuerdo de paz patrocinado por Donald Trump que tanto Israel como Hamás suscribieron el pasado mes de octubre. El Gobierno de Netanyahu aceptó entonces retirar a sus tropas más allá de la Línea Amarilla, una marca de carácter temporal que sirve para delimitar el 53% de la Franja. La parte restante quedaba bajo el control de Hamás.

La orden dada por Netanyahu a sus tropas vulnera el contenido de la tregua, la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que lo respaldó y el plan de paz de 20 puntos de Trump, quien, sin embargo, no parece frenar la expansión israelí en el enclave palestino.

Israel sigue en Gaza el modelo del sur de Líbano, donde extiende su control territorial con el pretexto de contener los ataques de Hezbolá. Según la agencia Reuters, las autoridades israelíes se han dedicado a mover los muros de hormigón que delimitan las áreas.

El diplomático búlgaro Nikolai Mladenov, alto representante para Gaza de la Junta de Paz, advirtió a principios de mayo que, sin avances, la Línea Amarilla podría convertirse «en una valla o muro, una separación permanente de Gaza». Ese muro achicará el territorio bajo control palestino.

La directiva de Netanyahu, embarcado en una campaña electoral en la que se juega la reelección frente al tándem que conforman el ex primer ministro Naftali Bennett y el actual líder de la oposición Yair Lapid, coincide con el recrudecimiento de los ataques israelíes contra la cúpula de Hamás, que tampoco cumple su parte del acuerdo y evita entregar las armas.

Este martes, coincidiendo con la festividad musulmana del Eid al-Adha, las FDI anunciaron la muerte del líder del brazo armado de Hamás, Muhammad Odeh. Diez días antes habían asesinado a Izz al-Din al-Haddad, su predecesor en el cargo. El mismo ataque hirió a dieciocho personas y causó la muerte de otras diez. Entre las víctimas mortales figuraban al menos cinco niños, según el recuento de las autoridades sanitarias locales.

A medida que la situación humanitaria empeora en el enclave palestino, el ministro de Defensa, Israel Katz, reitera que la intención del Gobierno es promover una «migración voluntaria» de los gazatíes. Un concepto que contradice uno de los veinte puntos del plan de paz de Trump, que recoge: «Nadie será obligado a abandonar Gaza, y quienes deseen irse serán libres de hacerlo y de regresar. Alentaremos a la gente a quedarse y les ofreceremos la oportunidad de construir una Gaza mejor».



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