Todo empieza a cuadrar. Todo. Marc Márquez (Ducati) está de vuelta. No es otro regreso más, aunque pudiese parecerlo, es el regreso para tratar de protagonizar otra remontada histórica. Él, el jueves, en Mugello (Italia), lo va a negar. Dirá que, en efecto, lo primero es tener el OK de los médicos del circuito y del doctor Ángel Charte, máximo responsable médico del Mundial de motociclismo, eso que llaman ‘fit’, permiso para correr.
Digo que el nueve veces campeón del mundo y, por descontado, flamante campeón actual, dirá eso, que vuelve para probarse, que se siente ya muy liberado tras saber que dos tornillos y una plaquita que estaban dando vueltas en su hombro derecho era lo que le impedía correr y competir como él desea y que, liberada su cabeza de problemas que no entendía, que le atormentaban, ha hecho una recuperación a tope y está ya listo, como poco, para intentarlo de nuevo y someterse a prueba ante los mejores y en uno de los trazados más peligrosos y veloces del campeonato.
Marc Márquez regresa con la intención de ponerse, de nuevo, a prueba tras superar, por fin, su interminable lesión en el hombro derecho, pero también vuelve para intentar complicarles, y mucho, el título a las Aprilia de Marco Bezzecchi y Jorge Martín.
Márquez ha estado trabajando duro, muy duro, con su equipo médico habitual y sus preparados de siempre. Ha ido mejorando día a día, soportando cargas cada vez más pesados en sl hombro derecho y cree estar listo para, en una de las carreras de casa, de casa Ducati, abanderar a la fábrica de Borgo Panigale en uno de los circuitos míticos del Mundial.
No solo se ha curado (casi) del todo de su hombro, no solo ha borrado ya los malos pensamientos de su mente sino que, además, dados los últimos resultados, cómo han ido los últimos grandes premios, donde el dominio de Marco Bezzecchi, Jorge Martín, que se cayó seis veces en Montmeló, y el poder de Aprilia ha ido a menos, está convencido de que aún puede presentar batalla en este Mundial, al que le restan, no lo olvidemos, 16 grandes premios, 32 carreras y 592 puntos en juego.
Aprilia lo teme
El mayor de los Márquez Alentá (Àlex, seriamente lesionado en la columna vertebral aún tardará en volver a la competición) es noveno de la general de pilotos, a 85 puntos de ‘Bezz’, cierto, una larga distancia, pero si las dos Aprilia oficiales, las otras dos motos ’satélites’ de la firma de Noale, pilotadas por Raúl Fernández y Ai Ogura, más la KTM de Pedro Acosta y no olvidemos alguna que otra Honda, por ejemplo, la de Joan Mir y, por descontado, las otras ‘Desmo’ de ‘Pecco’ Bagnaia y Fabio Di Giannantonio se meten en la pelea de cada carrera, aún queda mucho Mundial. Pueden pasar de todo.
Son muchos los que ahora recuerdan el comentario que Bezzecchi, de momento, el gran favorito y líder del Mundial de MotoGP, hizo cuando, hace escasos días, le preguntaron su creía que Marc Márquez llegaba a tiempo de renovar su cetro. “La gente parece olvidar que Marc ganó, el pasado año, el título con cinco grandes premios de antelación y, en ese momento, cuando lo ganó en Motegi (Japón), nos llevaba 200 puntos a todos, incluìdo Àlex (su hermano), que acabó subcampeón. ¡Por supuesto que Marc puede renovar su título!”
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