La menopausia ya no se vive en silencio. Cada vez más mujeres hablan abiertamente de una etapa vital que afecta al cuerpo, al descanso, al estado de ánimo y también a la forma de relacionarse con el entorno. Y, aun así, siguen existiendo dudas, desinformación y muchas preguntas sin resolver.
En España, más de 10 millones de mujeres atraviesan actualmente esta fase. Y el dato refleja una realidad evidente: 8 de cada 10 mujeres reconocen sentir preocupación ante la llegada de la menopausia. Lejos de ser únicamente el final de la menstruación, la menopausia implica una transición hormonal progresiva que puede empezar años antes y prolongarse durante mucho tiempo después. Comprender qué ocurre en el organismo y cómo cuidar el bienestar físico y emocional puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida.
Una transición natural que comienza antes de lo que se cree
La menopausia se confirma cuando han pasado doce meses consecutivos sin menstruación. En España, la edad media se sitúa alrededor de los 51 años. Sin embargo, los cambios hormonales suelen empezar antes, durante la llamada perimenopausia, una etapa en la que muchas mujeres comienzan a notar síntomas, aunque todavía tengan ciclos menstruales.
El descenso progresivo de estrógenos afecta a distintos sistemas del organismo. Por eso, la experiencia es muy diferente en cada mujer. Algunas apenas perciben cambios y otras ven alterado su descanso, su energía o incluso su bienestar emocional.
Según el Barómetro de la Menopausia 2025, impulsado por STADA en colaboración con la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), las mujeres experimentan una media de casi ocho síntomas diferentes durante esta etapa.
Síntomas frecuentes: más que sofocos
Los sofocos siguen siendo uno de los signos más conocidos de la menopausia. Esa sensación repentina de calor intenso, acompañada en ocasiones de sudoración y enrojecimiento, afecta a 7 de cada 10 mujeres durante la peri y postmenopausia.
Pero no es el único síntoma. Los cambios hormonales también pueden provocar:
- Alteraciones del sueño e insomnio.
- Cansancio persistente.
- Irritabilidad o cambios de ánimo.
- Ansiedad o tristeza.
- Dificultad para concentrarse.
- Dolores articulares.
- Sequedad vaginal.
- Disminución de la libido.
- Cambios corporales y aumento de peso.
Además, muchos de estos síntomas aparecen de forma progresiva y se confunden fácilmente con el estrés, el ritmo de vida o el envejecimiento natural.
Uno de los aspectos que más preocupa a los expertos es que muchas mujeres normalizan el malestar y no buscan ayuda. De hecho, solo el 57% de las mujeres entre 40 y 70 años ha consultado con un profesional sanitario sobre los síntomas asociados a la menopausia.
El bienestar emocional
Durante años, la conversación sobre menopausia se centró únicamente en los cambios físicos. Sin embargo, hoy se sabe que el impacto emocional puede ser igual de importante. Las fluctuaciones hormonales pueden influir en el estado de ánimo y en la calidad del sueño, pero también existe un componente social y psicológico. Muchas mujeres coinciden en que esta etapa llega en un momento de gran carga mental y emocional: cambios familiares, exigencias laborales o cuidados de otras personas.
Por eso, los especialistas insisten en la necesidad de abordar la menopausia desde una perspectiva global, combinando información, hábitos saludables y acompañamiento médico cuando sea necesario.
Alimentación, ejercicio y descanso: las bases del cuidado diario
Aunque no existe una fórmula única, sí hay hábitos que ayudan a reducir el impacto de los síntomas y favorecen el bienestar general. Mantener una alimentación equilibrada, rica en calcio, vitamina D y alimentos con fitoestrógenos, puede contribuir al equilibrio hormonal y a la salud ósea. También se recomienda practicar ejercicio físico de forma regular, especialmente entrenamiento de fuerza y actividad cardiovascular, para proteger la musculatura, mejorar el estado de ánimo y prevenir problemas metabólicos.
El descanso es otro de los pilares fundamentales. Crear rutinas de sueño, evitar pantallas antes de acostarse o reducir el consumo de cafeína y alcohol puede ayudar a minimizar el insomnio y la sudoración nocturna.
Además, técnicas como el yoga, la meditación o la respiración consciente se han convertido en herramientas útiles para gestionar el estrés y mejorar el bienestar emocional.
El papel de la microbiota y el estroboloma
En los últimos años, la investigación científica ha comenzado a prestar especial atención a la microbiota intestinal y su relación con las hormonas femeninas. Dentro de este ecosistema intestinal existe un conjunto de bacterias denominado estroboloma, implicado en el metabolismo de los estrógenos. Los expertos señalan que los cambios hormonales de la menopausia pueden alterar este equilibrio y favorecer síntomas como sofocos, trastornos del sueño o pérdida de masa ósea.
La Dra. Silvia P. González, ginecóloga e investigadora y presidenta electa de la AEEM, destaca que “restaurar el equilibrio del estroboloma es esencial no solo para mantener el bienestar hormonal, sino también para apoyar la fortaleza y salud de los huesos durante esta etapa crítica de la vida”.
Una fórmula específica para acompañar esta etapa
Con el objetivo de ayudar a las mujeres durante la menopausia, STADA ha desarrollado Lactoflora® Menopausia Día & Noche, un complemento alimenticio formulado específicamente para esta etapa. Su propuesta combina probióticos, extractos vegetales, vitaminas y minerales para contribuir al bienestar diario y ayudar a controlar síntomas habituales como los sofocos, la fatiga, la irritabilidad o las alteraciones del sueño.
La fórmula se divide en dos cápsulas diferenciadas:
- Cápsula Día: incorpora cepas probióticas Gyntima® Meno y vitaminas B6, B7 y D.
- Cápsula Noche: combina cimicífuga, magnesio y melatonina.
El objetivo es acompañar a la mujer durante las distintas necesidades del día y la noche, favoreciendo el confort y el equilibrio en una etapa de importantes cambios físicos y emocionales.
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