Feria de San Isidro
Ganado: seis toros, despuntados para rejones, de Ángel Sánchez y Sánchez, muy bien presentados y de juego variado, con varios, como primero y tercero, con entregado y enclasado galope, junto a otros más reservones y aquerenciados, como el quinto. El segundo se rajó y se echó acusando los efectos de un rejón defectuoso; los otros dos, muy manejables pero a menos.
Andy Cartagena, de chaquetilla gris marengo: rejonazo arriba (vuelta al ruedo tras petición de oreja); pinchazo y rejonazo trasero (oreja).
Diego Ventura, de chaquetilla caldero: rejonazo arriba (silencio); rejonazo y descabello (oreja).
Guillermo Hermoso de Mendoza, de chaquetilla tabaco: rejonazo contrario perpendicular y dos descabellos (ovación); tres pinchazos, rejonazo contrario y tres descabellos (silencio).
Las Ventas: decimocuarto festejo de abono de la feria de San Isidro, con cartel de «no hay billetes» (23.800 espectadores), en tarde calurosa.
Los jinetes Andy Cartagena y Diego Ventura pasearon hoy sendos trofeos de muy distinto peso por el ruedo de Las Ventas durante la primera de las dos corridas de rejones de la feria de San Isidro, que registró también un lleno de «no hay billetes», el noveno en los catorce festejos celebrados hasta el momento.
La primera oreja de la tarde, del cuarto toro, fue para el alicantino Cartagena, que volvía a hacer el paseíllo en Las Ventas después de siete años sin figurar en los carteles isidriles. Ya se le había pedido otro trofeo tras lidiar con corrección y buena continuidad, aunque sin gran fibra ni ajuste, al que abrió plaza, que fue uno de los mejores de la corrida, por lo que se vio obligado a poner más garra en ese segundo turno.
En ese afán de superarse, el veterano rejoneador de Benidorm se manejó con menos aciertos con otro «murube» de Sánchez y Sánchez.
No sólo se precipitó y falló al clavar algunas banderillas sino que incluso sufrió varios accidentes durante su lidia, como el del puntazo que sufrió su caballo «Copo de Nieve» en el anca derecha y la caída que tuvo montando a «Bandolero», en ambos casos intentado clavar en la suerte del violín.
Pero con adornos de doma y guiños al tendido acabó por provocar, a pesar de un pinchazo previo al rejonazo decisivo, una petición de oreja tan benévola como acabó siendo su concesión.
Mucho más trabajada y merecida fue la que obtuvo Diego Ventura en el turno siguiente, una vez que tuvo que abreviar con el primero de su lote que, rajado y dolido por un rejón de castigo mal clavado en el lado contrario, acabó incluso por echarse con un abundante derrame de sangre.
Y tampoco lo tuvo fácil con el quinto el jinete de La Puebla, en tanto que el más voluminoso del encierro fue tornándose más reservón a medida que avanzaba el tercio de banderillas. Eso llevó a Ventura a plantearle una trabajosa lidia, alternándole inteligentemente las querencias y llegándole muy encima para provocar sus arrancadas, hasta que con «Bronce», la gran figura de su cuadra, acabó de calentar al tendido antes del rejonazo y el descabello definitivos.
Y si Guillermo Hermoso de Mendoza se fue sin trofeos de Madrid se debió básica y únicamente a sus fallos con los rejones de muerte y el verduguillo, con ambos toros muy venidos abajo, casi negados al último embroque.
Aun así, la actuación del navarro fue notable, pues tanto con el tercero, que tuvo un galope de gran calidad hasta mediada la faena, como con el desfondado sexto hizo dos despliegues de temple, pureza y limpieza a la hora de fijar las embestidas y preparar las suertes así como a la de clavar con rectitud y pureza antes de que sus dos toros acabaran refugiándose en las tablas.












