Los New York Knicks ganaron 109-93 a los Cleveland Cavaliers y pusieron el 2-0 en las Finales del Este, un golpe sobre la mesa de un equipo que empieza a mirar muy de cerca el gran escenario de junio. La serie ya venía marcada por la remontada del Game 1, cuando Nueva York levantó 22 puntos en el último cuarto y acabó ganando 115-104 en la prórroga, pero esta vez no necesitó caminar sobre el alambre. En el segundo partido, los Knicks mandaron con más claridad y castigaron a unos Cavs que se fueron apagando tras el descanso.
El dato que mejor explica la victoria es el equilibrio del quinteto inicial. Los cinco titulares de Nueva York acabaron con 14 puntos o más, una producción coral que Cleveland no pudo igualar. Josh Hart lideró con 26 puntos, Jalen Brunson y Mikal Bridges añadieron 19 cada uno, Karl-Anthony Towns firmó 18 puntos y 13 rebotes y OG Anunoby completó la cuenta con 14 puntos.
Un héroe silencioso
Josh Hart fue uno de los grandes héroes de la noche. Después de un estreno discreto en la eliminatoria, el alero respondió con su mejor partido ofensivo de estos playoffs, anotó cinco triples y fue clave en el tramo que rompió definitivamente el encuentro. Su energía, su acierto y su agresividad cambiaron el tono de los Knicks, especialmente en un tercer cuarto en el que Nueva York empezó a convertir cada error de Cleveland en una oportunidad para abrir brecha.
Junto a él volvió a aparecer Jalen Brunson, aunque esta vez desde un papel más cerebral que explosivo. El base terminó con 19 puntos y 14 asistencias, su mejor registro como pasador en playoffs, y dirigió el ataque con una madurez enorme. No necesitó repetir los 38 puntos del primer partido para ser decisivo.
La clave estuvo en el tercer cuarto, cuando los Knicks firmaron un parcial de 18-0 que transformó un partido todavía abierto en una victoria casi certificada. Hart anotó nueve puntos en esa racha. Cleveland, que había competido durante la primera mitad, se quedó sin respuestas ante el ritmo y la confianza de Nueva York.
Los Cavaliers volvieron a depender de Donovan Mitchell, máximo anotador de los suyos con 26 puntos, pero esta vez su impacto no fue suficiente. James Harden sumó 18, Jarrett Allen aportó 13 puntos y 10 rebotes y Evan Mobley se quedó en 14 después de una primera parte prometedora. El problema fue que Cleveland no encontró continuidad colectiva, mientras los Knicks tuvieron soluciones en cada posición.
Ahora la serie viaja a Ohio con una sensación muy clara. Si los Knicks logran una victoria en Cleveland, tendrán las Finales de la NBA en la palma de la mano. No sería un regreso cualquiera. Nueva York no pisa unas Finales desde 1999, cuando cayó ante los San Antonio Spurs, y esta versión del equipo parece cada vez más cerca de romper una espera de 27 años.












