La inflación de Japón se desacelera inesperadamente en abril: ¿qué hará el BoJ?

La inflación de Japón se desaceleró inesperadamente en abril. Los datos, dados a conocer este viernes, muestran que el Índice general de Precios al Consumo (IPC) nipón se relajó hasta el 1,4%, frente al 1,5% registrado en marzo y el 1,6% proyectado por el consenso de analistas. Ahora la gran pregunta es qué hará el Banco de Japón (BoJ, por sus siglas en inglés) tras estas cifras. ¿Optará por mantener los tipos o en cambio subirá las tasas en junio?

Lo cierto es que hay muchas dudas al respecto, porque aunque los datos debilitan los argumentos para una subida de tipos por parte del BoJ, algunos analistas sí que creen que el banco central optará por endurecer su política monetaria en su reunión del mes que viene.

«La lectura más débil del IPC podría complicar la decisión sobre los tipos de interés del Banco de Japón el próximo mes. Sin embargo, seguimos creyendo que es probable una subida en junio«, dicen los estrategas de ING. En su opinión, el BoJ «se centra en la inflación sin tener en cuenta los factores institucionales, y se prevé que los precios subyacentes se mantengan por encima del 2%».

«Según las perspectivas del Banco de Japón, se espera que la inflación repunte en el segundo trimestre. Los datos de hoy coinciden en gran medida con esta previsión. Además, los precios de los oleoductos, incluidos los precios al productor y a la importación, subieron significativamente en los dos últimos meses», destacan estos expertos.

Por lo tanto, comentan, «esto debería reflejarse en la inflación al consumidor en los próximos meses». Sin olvidar, añaden, que los miembros del consejo del Banco de Japón, Koeda y Masu, quienes apoyaron mantener las tasas sin cambios en abril, declararon recientemente que el BoJ debería considerar un aumento de las tasas.

«Ante las crecientes expectativas de inflación, ambos funcionarios se muestran cautelosos respecto a los posibles riesgos para la economía. Creemos que los resultados del PIB del primer trimestre de 2026, mejores de lo esperado, y los sólidos resultados de las exportaciones de abril, publicados a principios de esta semana, demostraron la resiliencia de la economía a pesar de las crisis energéticas, lo que respalda un aumento de las tasas por parte del Banco de Japón«, concluyen.

LA INFLACIÓN SUBYACENTE TAMBIÉN CAE

Los datos publicados este viernes muestran, además, una desaceleración también de la inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos frescos. Se situó en abril en el 1,4% interanual, por debajo del 1,8% de marzo y del 1,7% proyectado por el consenso de economistas.

Por su parte, otra medida de la inflación, denominada tasa subyacente, y que excluye los precios de los alimentos y la energía, cayó al 1,9% en abril, desde el 2,4% registrado el mes anterior. Cabe destacar que los precios de la energía cayeron un 3,9% en abril, con una bajada del 9,7% en los precios de la gasolina gracias al tope de precios impuesto por el Gobierno.

Por otro lado, los precios de los servicios públicos también disminuyeron, concretamente un 1,5%. Los precios de la educación bajaron un 6,1%, principalmente debido a las reducciones en las matrículas y las tasas de otros programas de actividades escolares. En cuanto a los alimentos, el precio del arroz subió un 0,6%, descendiendo progresivamente desde el máximo reciente del 101,7% alcanzado en mayo del año pasado.

PREVISIONES DEL BoJ

Cabe recordar que en su reunión de abril el Banco de Japón elevó drásticamente su previsión de inflación subyacente del 1,9% al 2,8%, citando como causa el aumento de los precios del petróleo que se ha producido ante el conflicto en Oriente Medio, así como la repercusión del aumento de costes por parte de las empresas en los consumidores.

Las últimas informaciones apuntan a que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, estaría dispuesta a aprobar un presupuesto suplementario para hacer frente al aumento de los costes energéticos. Según la cadena pública japonesa NHK, los legisladores de la oposición han propuesto un paquete de 3 billones de yenes (18.800 millones de dólares), que incluye la extensión de los subsidios a la gasolina y medidas de alivio en las facturas de electricidad.

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