La ministra española de Defensa, Margarita Robles, no ha confirmado si el Gobierno renovará el contrato que la administración tiene con la controvertida compañía estadounidense Palantir, aliada de Donald Trump que aboga abiertamente por poner su tecnología al servicio de la guerra y de la hegemonía de Occidente.
Palantir Technologies Spain S.L. se instaló en el país en 2018. En 2023, y tras un procedimiento negociado sin publicidad, el Estado Mayor de la Defensa otorgó un contrato de 16,5 millones de euros a la compañía, adelantó entonces el portal Newtral. El convenio permite al ejército español utilizar Gotham, un programa informático de análisis de datos que se sirve de inteligencia artificial para «mejorar y acelerar las decisiones» de los militares en el campo de batalla.
El contrato fue formalizado a mediados de noviembre con un plazo de ejecución de tres años, lo que significa que expirará a finales de 2026. Eso obliga al Gobierno de Pedro Sánchez —que ha hecho bandera de su oposición a Trump y a los «tecno-oligarcas«— a decidir si renueva su alianza militar con Palantir.
Preguntada desde Sumar, Robles ha esquivado hacer mención alguna a la hipotética renovación de ese contrato y se ha limitado a asegurar que el ministerio que dirige considera que la ética en la IA «es muy importante (…) incluso en empresas como Palantir».
Alex Karp, cofundador y director ejecutivo de Palantir. / MSC/Hildenbrand
¿Qué es Palantir?
Impulsada con apoyo financiero de In-Q-Tel, la firma de capital riesgo de la CIA, Palantir es desde hace más de dos décadas una herramienta crucial para Estados Unidos. Gracias a la IA, su plataforma permite navegar entre miles de millones de datos para encontrar patrones, convirtiendo así el ruido en inteligencia. Esa tecnología fue fundamental para localizar y asesinar a Osama Bin Laden, líder de la organización terrorista Al Qaeda.
Sin embargo, su uso reciente es mucho más polémico. La administración Trump ha acudido a la compañía para ayudar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a espiar, ubicar, identificar y deportar a personas migrantes y para lanzar su guerra contra Irán. La relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, ha acusado a Palantir de «rentabilizar el genocidio en Gaza«. La firma apoya abiertamente al ejército de Israel y, según denunció Amnistía Internacional, podría haber servido para vigilar a los estudiantes de EEUU que se manifestaron a favor de Palestina.
Magnates «tecnofascistas»
Palantir fue fundada en 2003 por el multimillonario Peter Thiel, cofundador de PayPal junto a Elon Musk y primer inversor externo en Facebook. El empresario ha dicho que la libertad y democracia no son compatibles y que aquellos que se oponen aceleracionismo tecnológico son la reencarnación del Anticristo. Fue el primer personaje relevante de Silicon Valley que apoyó a Trump, ya en 2016, y se le considera mecenas político del actual vicepresidente estadounidense, J.D. Vance.

El magnate tecnológico Peter Thiel, saliendo del Hotel Trump de Nueva York. / Reuters
También fue cofundada por Alex Karp, actual director ejecutivo de la compañía. Hace exactamente un mes, publicó un manifiesto tildado de «tecnofascista» en el que abogaba por el uso bélico de la IA —la que vende—, aseguraba que el servicio militar «debería ser un deber universal», pedía «resistirnos a la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sentido» y acusaba a «algunas culturas» no occidentales de ser «mediocres, disfuncionales y retrógradas».
Otro de los cofundadores de Palantir, Joe Lonsdale, defendió el pasado diciembre recuperar los ahorcamientos públicos para demostrar el «liderazgo masculino» en EEUU.
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