La guerra que lanzaron Donald Trump y Binyamín Netanyahu contra el régimen de los ayatolás el pasado mes de febrero se ha convertido en un galimatías estratégico que enreda a Irán, Israel, Estados Unidos y el Líbano.
El presidente estadounidense se muestra incapaz de deshacer el embrollo que él mismo ha creado. Ve cómo su aliado en la guerra ignora sus consignas de detener los bombardeos contra el Líbano para dar una oportunidad a la negociación con Irán. El premier israelí se enfrenta, a su vez, a una nueva realidad militar: Irán da muestras de estar envalentonado, y ahora ya no solo devuelve los golpes cuando es atacado, sino que toma la iniciativa para imponer represalias a Israel cuando este ataca a terceros, en este caso a sus aliados de Hezbolá en el Líbano.
Es un cambio en el equilibrio de poder que no favorece los intereses israelíes en la región. Por eso, Tel Aviv intenta dinamitar las conversaciones de paz: quiere seguir atacando a Irán hasta que se desmorone el Estado y deje de disputarle la hegemonía regional.
«Hay una clara sensación de confianza, de victoria y de logros en el nuevo liderazgo iraní. Eso lo hace más dispuesto a asumir riesgos que antes evitaba: por ejemplo, lanzar misiles contra Israel por el ataque de ayer sobre Beirut», valora en conversación con EL PERIÓDICO el doctor Raz Zimmt, director del Programa sobre Irán del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (Universidad de Tel Aviv, Israel).
Este lunes, Irán ha lanzado varios misiles contra Israel después de que Tel Aviv rompiera el alto el fuego acordado hace cuatro días con nuevos ataques a Hezbolá en la capital libanesa, algo que explícitamente Trump había pedido a Netanyahu que no hiciera. Israel, por su parte, ha respondido rompiendo el precario alto el fuego con Irán del pasado 8 de abril y bombardeando varios objetivos en el país, incluida la capital, Teherán.
Tras una nueva petición de Washington, ambos han decidido suspender el fuego cruzado.
Alta Galilea, norte de Israel, 8 de junio de 2026. Un misil del sistema israelí Cúpula de Hierro cruza el cielo para interceptar proyectiles entrantes en plena escalada regional entre Israel, Irán y Hezbolá. / JALAA MAREY / AFP
Pero este nuevo ímpetu estratégico de Teherán preocupa en Tel Aviv. Hasta ahora, Irán no atacaba directamente si no había sido atacado antes, salvo a través de sus proxies. Con la iniciativa de este lunes, la ecuación cambia. Y si el resultado de la guerra es este, habrá sido un fracaso, critica la oposición israelí al Gobierno de Netanyahu.
En los bombardeos de junio del año pasado, resultaron dañadas las instalaciones nucleares iraníes. En los de febrero de este año se ha destruido gran parte de la flota y la aviación y los sistemas de defensa antiaérea, pero la capacidad misilística del país persa sigue en pie y sus lanchas rápidas son capaces de mantener el cierre del estrecho de Ormuz.
Por supuesto, Irán también ha sido debilitado, sobre todo en sus milicias proxies en la región. «En lugar de que los proxies ayuden a Irán y libren la guerra por ellos, como preveía la doctrina iraní de defensa avanzada, esta vez es Irán el que ha tenido que acudir en apoyo de su principal aliado regional, Hezbolá, porque ha sido muy debilitado», dice Raz Zimmt. «Y lo mismo se aplica a Israel. No parece que Israel pueda lograr por sí solo objetivos significativos en varios días de combate contra Irán, objetivos que tampoco consiguió alcanzar junto a Estados Unidos durante 40 días de hostilidades».
¿Un ataque terrestre de EEUU e Israel contra Irán?
Cuando Estados Unidos decidió acceder a la propuesta israelí de emprender una guerra a gran escala contra Irán, el pasado 28 de febrero, se asumía que el mando dependía del Pentágono, y que sería Trump quien decidiría cuándo terminaba la guerra conjunta. Sin embargo, Netanyahu ha desobedecido continuamente a Trump, hasta el punto de que este le ha llamado al orden de modos poco habituales. «Estás jodidamente loco. Estarías en la cárcel si no fuera por mí. Te estoy salvando el pellejo. Ahora todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a Israel por esto», dijo el presidente estadounidense al primer ministro israelí en una llamada telefónica el pasado 2 de junio, según el relato de altos cargos de la Administración al medio Axios.
«Cuando hubo negociaciones entre Hamás e Israel, Israel mató al líder de Hamás. En medio de otra ronda de conversaciones, Israel atacó a Qatar. Ahora, Israel ataca a Irán mientras hay unas negociaciones. Parece que Israel va a seguir adelante para conseguir sus objetivos y teniendo en cuenta sus objetivos nacionales, sin tener en cuenta lo que quiera Estados Unidos o la región», apunta Osama bin Javaid en Al Jazeera.

Teherán, 8 de junio de 2026. El Ejército iraní anuncia el fin de sus operaciones militares contra Israel, pero advierte de que volverá a atacar si Israel reanuda las hostilidades contra Líbano. / AGENCIA DE NOTICIAS IRNA / EFE
Desde la perspectiva israelí, el mejor escenario no es la paz que está intentando alcanzar Estados Unidos con Irán, sino el debilitamiento del régimen de los ayatolás.
«La prioridad número uno para Israel es ocuparse del programa nuclear iraní. Hoy parece muy improbable que Irán y Estados Unidos puedan alcanzar un acuerdo satisfactorio que resuelva todos los asuntos que Israel considera importantes: no solo el uranio enriquecido al 60% o al 20%, sino también las instalaciones subterráneas, el uranio enriquecido a porcentajes más bajos y las centrifugadoras avanzadas», aporta Raz Zimmt. «Está claro que Irán no aceptará concesiones reales sobre esos puntos. Por eso, desde el punto de vista israelí, el mejor escenario sería reanudar la guerra, pero esta vez con el objetivo de reducir, mediante medios militares y operacionales, el margen de maniobra nuclear de Irán tanto como sea posible. Implicaría algún tipo de operación especial con fuerzas terrestres, no exenta de riesgos. Las evaluaciones en Israel durante las últimas semanas sostienen que, si esa operación se lleva a cabo, podría tener un impacto muy significativo sobre el programa nuclear iraní».
Se trataría de un asalto terrestre a las instalaciones nucleares de Isfahán o Fordo. No conseguirían destruir por completo el programa nuclear iraní, pero sí, sostienen en Israel, neutralizar partes importantes de sus capacidades nucleares mediante una operación militar conjunta con Estados Unidos.
Líbano, ¿carta negociadora?
En medio de todo este galimatías estratégico queda el Líbano, que es a su vez un país profundamente complejo.
Por un lado, el Gobierno libanés defiende el alto el fuego y la negociación con Israel auspiciada por Estados Unidos; por el otro, la milicia islamista chií Hezbolá asegura que defenderá el Líbano y expulsará a Israel de la zona recientemente ocupada del sur del país.
«No es vuestro país, es nuestro país. Irán está usando al Líbano como una carta negociadora», ha dicho Joseph Aoun, el presidente libanés. «Escuchando al presidente Aoun, uno pensaría que es Irán el que está ocupando el Líbano. Si Irán estuviera usando el Líbano como carta negociadora, habría alcanzado un acuerdo tiempo atrás. Salve al Líbano de su enemigo real, señor presidente», ha respondido Abás Araghchi, el ministro de Exteriores iraní.
Suscríbete para seguir leyendo














