Por Andalucía se enfrentaba a dos batallas en las elecciones andaluzas del 17M: la de la presidencia de Andalucía y -la más realista- la pelea directa con la otra izquierda emergente, Adelante Andalucía, con quien se disputaba el título como principal alternativa de la izquierda al PSOE. Ambas las perdió. Las últimas encuestas vaticinaban un estancamiento por parte de la coalición de Antonio Maíllo, que los relegaban a un resultado que se movía entre los cinco y siete escaños, un desenlace prácticamente igual al de los últimos comicios de 2022.
Se necesitó un acuerdo «in extremis» para volver a unificar a Podemos, Movimiento Sumar e Izquierda Unida en un mismo grupo. Sin embargo, el mensaje de «unión», «consenso» e «integración» del que abanderó el líder de la formación, Antonio Maíllo, no cuajó entre los votantes de izquierdas, que volvieron a apostar por el PSOE o, tal como auguraban las últimas encuestas, por el partido de José Ignacio García. El sorpasso de García a Maíllo -el principal temor de Por Andalucía- fue la verdadera derrota para la coalición, que firma una estabilidad pero se convierte en tercera fuerza política de la izquierda andaluza.














