Las claves
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El escrutinio de las elecciones presidenciales de Perú concluyó este viernes, 33 días después de la votación, al alcanzar el 100 % en votos contabilizados, que confirman una segunda vuelta para el 7 de junio entre Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez, exministro de Pedro Castillo.
Fujimori, heredera política de su padre Alberto, fue la candidata más votada, con el 17,18 % de los votos válidos, al obtener 2.877.678 sufragios.
Sánchez, que era ministro de Castillo durante su fallido autogolpe de 2022, logró el 12,03 % al recibir 2.015.114 papeletas, en una ajustada definición por el segundo lugar con el ultraderechista Rafael López Aliaga, que quedó tercero con el 11,90 % al sumar 1.993.904 votos.
Apenas 21.210 de votos dieron el segundo lugar a Sánchez sobre López Aliaga, que exige a las autoridades electorales no proclamar los resultados hasta que se atiendan sus reclamaciones.
El también exalcalde de Lima ha denunciado sin pruebas un fraude en su contra, debido a los grandes retrasos que se produjeron en la apertura de colegios en la capital, su principal feudo electoral.
La segunda vuelta determinará al presidente que gobierne Perú para el periodo 2026-2031, tras una década de inestabilidad que ha llevado a tener a ocho mandatarios en diez años.
Será una suerte de reedición de los comicios de 2021, al enfrentarse la hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), que ha perdido en la segunda vuelta las tres últimas elecciones, y a Sánchez, que compite en nombre de Castillo, encarcelado desde el 2022.
Estas elecciones fueron las más multitudinarias de la Historia de Perú al congregar a un total de 35 candidatos presidenciales, en medio de una amplia desafección de la población peruana por su clase política.
Esto ha llevado a que los votos blancos y nulos supongan el 16,84 % de votos emitidos, al sumar 3.418.321, una cifra superior a la obtenida por cualquier otro candidato en la contienda.
El escrutinio fue uno de los más extensos debido al ajustado margen para conocer al rival de Fujimori en la segunda vuelta, en una situación similar a la vivida en la segunda ronda de las elecciones de 2016 y 2021, donde el vencedor se definió por poco más de 40.000 votos.
En estas semanas, los 60 jurados electorales especiales establecidos a lo largo y ancho del país han tenido que revisar más de 5.000 actas impugnadas por distintas inconsistencias.















