El PSOE felicita a Sánchez por convertirse hoy en el segundo presidente más longevo y por querer perpetuarse en Moncloa

Pedro Sánchez ya es el segundo presidente del Gobierno que más tiempo ha permanecido en el cargo. Tras superar en febrero a José Luis Rodríguez Zapatero, este viernes ha alcanzado la duración equivalente a las dos legislaturas completas de José María Aznar.

Un hecho que el PSOE ha celebrado en la red social X, donde el partido ha lanzado una campaña titulada «Gracias, presidente», en la que el partido presume de que su líder se ha convertido «en el segundo presidente con más días dirigiendo este país».

Pese a que algunos dirigentes limitaron su mandato al comprometerse a no presentarse a más de dos legislaturas —como fue el caso de Aznar—, Sánchez ya ha advertido en alguna ocasión que su intención es seguir «dos legislaturas más» y alcanzar los 17 años en La Moncloa. De hecho, la publicación del PSOE concluye con el lema «y lo que nos queda por delante».

Felipe González acumuló 4.903 días en el cargo, casi 13 años y medio en el cargo; Aznar, 2.904; Zapatero, 2.805; Mariano Rajoy, 2.355; Adolfo Suárez, 1.671; y Leopoldo Calvo-Sotelo, 642.

Además, Ferraz ha emitido un comunicado para conmemorar la efeméride: «Lo importante no es cuánto tiempo se gobierna, sino para qué se gobierna y, sobre todo, para quién», señala el escrito.

En ese manifiesto, los socialistas defienden que Sánchez «elige siempre a la gente por encima de cualquier otro interés» y que «ha demostrado que, cuando se puede hacer, se hace».

Asimismo, apuntan que el objetivo es mantener el proyecto político durante un periodo prolongado, al considerar que, tras estos ocho años, «estamos a la mitad de la tarea». Lo que vuelve a remitir al deseo de Sánchez de llegar al año 2035 en Moncloa.

El actual líder del PSOE es, por otro lado, el primer presidente del Gobierno que acumula tres años sin aprobar Presupuestos. Es más, con el fin de evitar una derrota parlamentaria, no ha llegado a presentar un solo proyecto en esta legislatura, que afronta la recta final de su último año.

Y todo pese a que «presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior» es una obligación constitucional, recogida expresamente en el artículo 134.3 de la Carta Magna.

El primer Sánchez sí convocó elecciones en 2019 tras no lograr sacar adelante las cuentas públicas, después del voto en contra de ERC. Entonces, las crónicas se remitieron a una situación similar con otro socialista: cuando en 1996, acabó la etapa de González, precisamente, al no conseguir aprobar los Presupuestos.

El entonces jefe del Gobierno, optó por disolver las Cortes y adelantar los comicios, pese a que todas las encuestas anticipaban la llegada de Aznar al poder.

En la actualidad, Sánchez, sin mayoría parlamentaria, mantiene su hoja de ruta pese a los continuos reveses en el Congreso, que dificultan la aprobación de leyes y hasta la convalidación de decretos.

Su Ejecutivo aspira a agotar la legislatura a pesar de los resultados adversos en todas convocatorias electorales autonómicas, como en Aragón o Extremadura, donde el PSOE obtuvo sus peores registros, y posteriormente en Castilla y León… una tendencia que los sondeos anticipan que podría repetirse este domingo en Andalucía.

Esta estrategia ha sido cuestionada por el propio González, que en más de una ocasión ha afirmado que los 13 años y medio que estuvo en Moncloa fueron «demasiados».

En una intervención en el Ateneo este pasado mes de febrero, ironizó con que Pedro Sánchez tendría como prioridad “durar más que José María Aznar” y que incluso tendría anotados los días de mandato de cada inquilino de la Moncloa.

El expresidente también ha sostenido en distintas ocasiones que Sánchez «está en el poder, pero no gobierna», una expresión con la que cuestiona su capacidad para impulsar iniciativas clave sin una mayoría parlamentaria estable.

De hecho, la dificultad para reunir apoyos con solvencia compromete, según diversas estimaciones, la ejecución real del programa del Gobierno, lo que podría traducirse en la pérdida de hasta 20.000 millones de euros en fondos europeos este año.



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