El Santiago Bernabéu, en una de sus peores entradas de la presente temporada, fue capaz de sacar de quicio a Florentino Pérez. El presidente blanco se enfrentó desde el palco con un aficionado que le increpaba a unos metros más abajo, en la grada. Una imagen que termina de salpicar la maltrecha imagen del presidente tras la estrambótica rueda de prensa del pasado jueves. El dirigente se enfrascó en una refriega dialéctica con el aficionado, que le afeó su gestión, y además se pudo ver una pancarta en la zona lateral baja del estadio, junto al Fondo Norte, en la que se podía leer: «Florentino, vete ya». La retirada de la misma provocó un rifirrafe entre la seguridad y los aficionados que la habían sacado, llegando casi a las manos, como Tchouameni y Valverde en el vestuario. Ambiente crispado, por tanto, en una semana que pone el colofón a otra temporada en blanco, la segunda.
Pitada al equipo y Mbappé y Bellingham se borran del calentamiento
Después de la lastimosa imagen ofrecida en el Camp Nou se esperaba otra bronca del Bernabéu. Y la hubo, por más que las gradas presentaban numerosas sillas vacías. La pitada arrancó cuando el equipo saltó a calentar minutos antes de las nueve de la noche. El estadio estaba vacío, pero los apenas diez mil espectadores que ya ocupaban su localidad dedicaron una significativa pitada a los suyos y una cariñosa ovación al Oviedo, jaleado por su colorida parroquia pese a haber consumado ya el descenso. Quien no escuchó pitos fue Kylian Mbappé, que decidió no salir al césped a calentar en el corro de los cuatro suplentes, todos canteranos, que peloteaban al margen: Joan Martínez, Palacios, Yáñez y Thiago. Tampoco Bellingham pisó el campo en el calentamiento, ni Rudiger ni Fran García. El estadio presentaba un estado acorde a la deriva del equipo. La mala entrada aplacaba la ira del respetable, sumando además que había una notable representación carbayona en las gradas de aficionados oviedistas que habían adquirido su entrada hace meses.
En la presentación de los equipos lo más destacable, además de la ovación de todo el Bernabéu a Santi Cazorla, fueron los pitos a Arbeloa, Tchouameni, Vinícius y, sobre todo, a Kylian Mbappé. La megafonía, puesta a todo volumen fue el arma al que recurrió el Real Madrid para acallar las quejas de los aficionados. Pero estos tuvieron paciencia para esperar que el balón echase a rodar y repitieron el señalamiento a los mismos jugadores, aunque Mbappé se ahorró la primera ronda de pitos al ser suplente.
Florentino estaba avisado porque en las redes se había producido un llamamiento desde diferentes grupos y plataformas compartiendo un vídeo que decía lo siguiente: «Durante años nos decían que el club seguía siendo de sus socios. Decían que podíamos decidir, pero todo estaba decidido. El Real Madrid cambió de club a corporación y el socio se quedó fuera. Empresas, opacidad, silencio… Durante años nos callaron, pero el socio sigue aquí. El jueves el Bernabéu volverá a hablar. Jueves 14, 21:30. Real Madrid-Oviedo. Que el Bernabéu vuelva a hablar». Pérez había querido restarle importancia a los pitos apuntando que «los socios del Madrid no tienen que pitar a sus jugadores. Es como si se pitara a alguien de su familia. Me da pena que piten a un jugador por hacer una mala jugada. Los socios están para cuidar a los jugadores». Un mensaje que no caló entre los aficionados que se dieran cita en el Bernabéu.
Tercera bronca de la temporada
No era la primera vez que la grada manifestaba abiertamente su desacuerdo con la deriva que ha tomado el club en los últimos tiempos. En enero, antes del partido con el Levante y después del despido de Xabi Alonso, la grada mostró su enfado con jugadores como Vinícius, Bellingham o Valverde, los tres que cuestionaron públicamente las decisiones del tolosarra. Y también sacaron sus pañuelos para pedir la dimisión de Florentino. Posteriormente, el pasado 21 de abril, después de la eliminación en Champions ante el Bayern, se repitió la situación en el encuentro ante el Alavés. El Bernabéu volvió a pitar a los jugadores y al palco, pero el club metió con calzador antes del partido un homenaje a los campeones en la Youth League, lo que maquilló la bronca.
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