Señor Presidente:
Escribo esta carta con todo el respeto que merecen su persona y la dignidad del cargo que desempeña. Le pido disculpas anticipadamente si considera ofensiva alguna idea de mi exposición. Además, permítame añadir que también le escribo con bastante simpatía personal y empatía hacia Usted y su familia.
Soy ciudadano español, integrado en la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado Rumano. Como sacerdote presto mi servicio colaborando en la pastoral familiar y en las relaciones ecuménicas.
¿Y cuál es la razón para dirigirle esta carta?. Pues diría que en buena parte proviene de esa mentalidad abierta y positiva, presente en las relaciones ecuménicas.
Entiendo yo que los encuentros celebrados entre el Secretario de Estado, Monseñor Parolin, con el Cardenal de Madrid, Monseñor Cobo, y el Sr. Ministro Bolaños se han mantenido en ese ambiente de confianza y colaboración leal de la Iglesia con el Gobierno de España, en el proyecto de “Resignificación” de un conjunto monumental muy peculiar.
¿Y cuál es el problema insoslayable que ahora está emergiendo? La respuesta es sencilla. En esas conversaciones quedó sin clarificar como punto de partida qué es una basílica eclesiástica y qué zonas forman parte indivisible de un conjunto basilical eclesiástico. Porque el tipo de “basílica” que sirve de referencia al proyecto de resignificación y memoria democrática no es un modelo de basílica cristiana.
La arqueología histórica muestra que las basílicas cristianas cuentan con tres partes bien diferenciadas, interconectadas e inseparables, al servicio de las celebraciones litúrgicas, tal como se hacía en las estaciones cuaresmales en las Iglesias más antiguas de Roma.
El pueblo se reunía fuera de la basílica, en una gran plaza (no en una “esplanada”, como equivocadamente dicen los autores del proyecto de resignificación). Después caminaban en procesión hasta el interior de la basílica, y el obispo y el clero continuaban hasta el altar. Por tanto, las tres partes, plaza de reunión exterior, nave central y altar forman una unidad indivisible. que también incluía un cementerio basilical. Para mayor claridad tomamos dos ejemplos.
La Basílica de san Pedro del Vaticano no empieza en la puerta santa que da acceso al interior. Porque la plaza y la escalinata de subida forman parte integral de la Basílica. Muchas veces son espacios de culto, no son meros espacios funcionales extrínsecos.
El Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, aún sin terminar, también contará con su plaza y sus escaleras de subida, por voluntad expresa de Gaudí. Además, y esto es poco conocido, para habilitar el espacio necesario, la Generalitat intervino con firmeza y generosidad, apoyando el derribo de varios bloques de viviendas habitadas, y negociando con los propietarios para compensarles económicamente.
La consecuencia que deriva de la unidad intrínseca de los tres componentes de las basílicas cristianas es que nunca es lícita una intervención que destruya o altere una parte del conjunto basilical, porque eso implica la profanación de un lugar sagrado, penada con la excomunión por el Derecho de la Iglesia.
Señor Presidente, una alternativa posible que le animo a considerar, puede funcionar muy bien para la resignificación del frente de la Basílica, sin incurrir en el delito de profanación de un lugar santo.
Unos buenos arquitectos pueden diseñar una columnata semejante a la de San Pedro del Vaticano, sin excavar el frente de la Basílica. Dejando una gran plaza rodeada de doble fila de columnas, con un amplio espacio entre ellas, que podrían utilizarse para fines comerciales o culturales. Así se embellecería armónicamente todo el conjunto, sin necesidad de vaciar la “esplanada” central. Que el Señor les ilumine.
Y ya termino mi perorata de viejo con una paternal exhortación, que mis años me permiten pronunciar sin rubor. Señor Presidente, muéstrate gentil con el Papa León XIV cuando venga a España. Coméntale esta posibilidad. Seguro que le alegrara mucho. Y considere que Usted pasará a la historia como el buen Presidente que puso fin al fraternal enfrentamiento de nuestros pueblos. Como el Presidente Socialista a quien todos los españoles respetarán y aplaudirán.. Porque apostar por la reconciliación aporta más beneficios que apostar por el enfrentamiento.
Un cordial saludo y una humilde plegaria: Reina de la Paz intercede por nosotros. Por todos, sin excepción.
Un Sacerdote Ortodoxo del Patriarcado Rumano.
11 de mayo, fiesta de los Santos Cirilo y Metodio
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