La contrainteligencia española señala al SVR y al GRU rusos por espiar en España
  1. Departamento de Seguridad Nacional y el Informe Anual
  2. Evolución del enfoque en contrainteligencia
  3. Países señalados en el informe: Rusia y China
  4. Índice de actividad de los servicios de inteligencia extranjeros
  5. Incremento de actividades híbridas rusas en Europa
  6. Cómo operan los servicios de inteligencia rusos en España
  7. Objetivos e impacto del espionaje ruso en España
  8. El perfil bajo de China en el Informe 2025

Departamento de Seguridad Nacional y el Informe Anual

El Departamento de Seguridad Nacional, que depende de Presidencia del Gobierno, coordina cada año la elaboración del Informe Anual de Seguridad Nacional.

Ese informe recoge la evolución de los riesgos y amenazas que afectan a la seguridad nacional de España.

Reunión del Consejo de Seguridad Nacional (Foto: @interiorgob).

Evolución del enfoque en contrainteligencia

 

Una de las amenazas es el espionaje, así como las campañas de injerencia extranjeras y de desinformación a cargo de gobiernos y actores estatales.

Durante años, el capítulo sobre las actividades de contrainteligencia frente a los servicios de inteligencia hostiles fue calculadamente ambigua.

Describía patrones de actuación de los espías extranjeros que operan en España, pero no citaba servicios ni países.

Países señalados en el informe: Rusia y China

Hace unos años sí comenzó a mencionar dos países: Rusia, sobre todo, y China.

El Informe Anual de Seguridad Nacional comenzó a volcarse en señalar la actividad de los servicios de inteligencia rusos en España, sobre todo a partir de la invasión rusa de Ucrania de 2022.

También incluyó algunas referencias a China. Pero esas acusaciones sobre los servicios de inteligencia chinos se redujeron en el Informe Anual de Seguridad Nacional de 2024, que se difundió en la primavera de 2025.

El Gobierno acaba de difundir el Informe Anual de Seguridad Nacional de 2025, después de haberlo aprobado en el Consejo de Seguridad Nacional.

El capítulo del informe sobre espionaje incluye un gráfico.

Cada año el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) calcula un “Índice de actividad de los servicios de inteligencia extranjeros en España”.

En 2025 se produjo “un ligero descenso en el índice de actividad de los Servicios de Inteligencia extranjeros respecto a 2024”, que el informe lo achaca a que “se computan las actividades tradicionales desarrolladas por los servicios de inteligencia extranjeros, no así las actividades de estrategias híbridas, realizadas en la denominada zona gris, que dificulta enormemente la identificación de sus acciones y la posterior atribución”.

Índice de actividad de los servicios de inteligencia extranjeros en España.
Índice de actividad de los servicios de inteligencia extranjeros en España.

Incremento de actividades híbridas rusas en Europa

Uno de los primeros puntos del epígrafe sobre espionaje dice así:

— “Los Servicios de Inteligencia (SI) rusos, especialmente GRU y SVR, han intensificado sus actividades en Europa, con un periodo de alta e intensa actividad operativa, marcada por la intensificación de actividades de naturaleza híbrida como sabotajes, desinformación y ciberataques, junto con el reclutamiento de agentes mediante redes sociales y otras tecnologías”.

Como se ha indicado, en años anteriores el Informe Anual de Seguridad Nacional ha señalado expresamente a los servicios de inteligencia rusos por llevar a cabo actividades en España.

También ha mencionado en ocasiones a las agencias de inteligencia de China.

Curiosamente, no mencionó a Estados Unidos en el informe del año en el que fueron detenidos dos miembros del CNI bajo la acusación de haber entregado información clasificada a los servicios de inteligencia extranjeros.

Tampoco se ha citado nunca a Marruecos expresamente en esos informes. Ni siquiera hubo referencias expresas cuando se descubrió que los teléfonos de Pedro Sánchez y de los ministros de Defensa e Interior habían sido espiados con Pegasus.

Lo llamativo en el informe sobre 2025 ahora hecho público es que se menciona por sus siglas a dos servicios, algo que no es habitual.

Confidencial Digital ya contó que los rusos expulsados de España en 2022, como represalia por la invasión rusa de Ucrania y por las denuncias de matanzas de civiles ucranianos en Bucha, pertenecían al SVR y al GRU. Eran cerca de una treintena de miembros de los servicios de inteligencia rusos, que la contrainteligencia española tenía marcados y que fueron expulsados, no detenidos, ya que tenían acreditación diplomática de la embajada o de los consulados de Rusia en España.

Cómo operan los servicios de inteligencia rusos en España

La contrainteligencia española apunta que han intensificado su actividad en Europa, y por tanto cabe entender que en España (y por eso lo refleja en el informe), el GRU y el SVR.

El GRU es el servicio de inteligencia de las fuerzas armadas rusas, mientras que el SVR es el servicio de inteligencia exterior.

En Rusia hay también otro servicio, el FSB, que tiene funciones de inteligencia interior, antiterrorismo, contrainteligencia.

Pero quienes operan en otros países son, fundamentalmente, los espías del SVR y los del GRU.

La contrainteligencia española aporta algunas pistas sobre cómo operan los servicios de inteligencia extranjeros, principalmente los rusos.

Durante 2025 “se ha observado una evolución hacia el empleo sistemático de métodos híbridos, en algunos casos a través de proxies, con objeto de dificultar la atribución: drones que sobrevuelan instalaciones militares o fronterizas, incendios provocados en almacenes logísticos vinculados a la ayuda a Ucrania o infraestructuras críticas, ciberataques dirigidos a redes de comunicación y energía, así como intentos de injerencia electoral”.

Objetivos e impacto del espionaje ruso en España

Los principales objetivos de esas actividades del SVR y del GRU son “y medir la capacidad de respuesta ante esta amenaza”, por un lado, y por otro “generar presión, desestabilización, miedo y desconfianza en las instituciones del país que sufre estos hechos”.

También se ha observado un fenómeno que ya se había dado: “La instrumentalización del crimen organizado para fines geopolíticos, dificultando la detección y aumentando el riesgo para la seguridad interior”.

“Esta combinación de actividades de inteligencia tradicionales y acciones híbridas evidencia que la Federación de Rusia no solo busca obtener información”, según el informe, “sino también debilitar la capacidad de reacción europea y generar inestabilidad”.

El perfil bajo de China en el Informe 2025

¿Y China? El Gobierno opta por un perfil bajo, como en el informe sobre 2024, tras haber hecho años antes acusaciones más detalladas.

No hay que olvidar que Pedro Sánchez acaba de realizar un viaje oficial a China, y que el Gobierno lleva años cultivando una relación estrecha con la dictadura comunista, para tratar de posicionarse como un socio privilegiado de China dentro de la Unión Europea.

En el informe nuevo, sobre 2025, repite un párrafo del informe del año pasado:

— “En general, la actividad de Inteligencia de muchos actores continúa estando principalmente relacionada con sus intereses políticos, económicos e industriales. Por ejemplo, los intereses informativos chinos siguen centrados tanto en el ámbito de la UE como de la OTAN, en aquellas decisiones políticas y comerciales que afecten a sus intereses”.

Pero añade una coletilla que no estaba en el anterior documento: “Otra de las principales preocupaciones del país es mantenerse informado sobre la diáspora china y la población disidente, contraria a las políticas del Partido Comunista Chino (PCC)”.

Esa vigilancia sobre nacionales que están en España y que se oponen al gobierno de su país es algo habitual por parte de los servicios de inteligencia de muchos países. Es especialmente intensa por parte de regímenes autoritarios y dictatoriales, sobre todo en los casos en los que hay una colonia importante de personas en España.

Son conocidas las actividades de los servicios de inteligencia marroquíes en España, en muchos ámbitos, pero también en el control y vigilancia de los saharauis que viven en nuestro país, sobre todo de los que son más activistas y están vinculados al Frente Polisario.

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