La Llotja de Mar ha rugido esta noche con acento catalán, brillo mediterráneo y mucho ‘animal print’ para celebrar los 45 años de historia, creatividad y expansión internacional de Lola Casademunt. La firma ‘premium’ catalana ha reunido en Barcelona a famosas, modelos, actrices, amigas de la casa y devotas del estampado felino y de los colores vibrantes -la ‘fauna’ que la directora creativa de la marca, Maite Gassó, llama ‘fashion lovers’-, en una de esas fiestas en las que el ‘photocall’ ha funcionado como aperitivo, la pasarela como plato fuerte y los saludos entre vips del cocktail como divertida sobremesa.
La marca fundada en 1981 por Lola Casademunt -madre difunta de la actual presidenta- ha conmemorado sus más de cuatro décadas de historia con un desfile exclusivo en uno de los enclaves más emblemáticos de Barcelona. La excusa ha sido redonda: presentar ‘La Joya’, la nueva colección primavera-verano 2027 creada para la ocasión. El resultado ha sido una velada con vocación de gran cita social, de esas en las que la moda ha dejado de ser solo ropa para funcionar como idioma común entre amigas de la casa, representantes institucionales y destacadas figuras de la sociedad barcelonesa.
Desfile 45 aniversario de Lola Casademunt en la Llotja de Barcelona / Victòria Rovira / EPC
El clan de Lola
Antes de que se encendieran los focos de la pasarela, la entrada ya ha tenido su propio desfile paralelo. Por allí han pasado Inés Sastre (con mono naranja), Victoria Abril (una pizpireta geisha con moño), Cayetana Guillén Cuervo (embajadora de la firma desde hace poco más de un año, que llegó la última, pero valió la pena, con un impresionante vestido fucsia), Rossy de Palma (de incógnito, con gafas de sol y sombrero) Laura Sánchez, Judit Mascó, Martina Klein -varias de las modelos triunfantes del desfile posterior, junto con Verónica Blume y Nieves Álvarez– y Boris Izaguirre (de ‘total look’ rosa), entre otros vips, además de nombres como Helen Lindes, Jaydy Michel, Valentina Ferragni, Antonia Dell’Atte (impresionante ‘look’ con capa leonina), Paloma Lago (de blanco y rojo, y la más puntual), Elsa Anka, Rebeca Lima, Cristina Brondo, Silvia Abascal, Manuela Sánchez, Vanesa Lorenzo y Julia Vigas.

Rossy de Palma, en el ‘photocall’ rosa de Lola Casademunt. / Victòria Rovira / EPC
Una constelación de invitadas -y algún invitado con verbo propio- que ha convertido el preámbulo en una alfombra de sonrisas, abrazos y estilismos estudiadamente espontáneos.

Cayetana Guillén Cuervo, en la fiesta de Lola Casademunt. / Victòria Rovira / EPC
La anfitriona de la noche ha sido Maite Gassó -nuestra particular Roberto Cavalli o Donatella Versace, por entender que el estampado felino, el brillo, el color y la actitud también pueden ser una forma muy seria, y muy divertida, de identidad-, ha llegado rodeada de los suyos y vestida, como es habitual en los maestros del diseño, de negro (aunque luego, tras el desfile se lo ha alegrado con un imenso collar dorado).

Victoria Abril, una de las invitadas de la noche. / Victòria Rovira / EPC
Pasarela en tecnicolor
El desfile, en la sala central de la Llotja, se han dispuesto más de 600 sillas serpenteantes para acoger a tanto invitado. Con un poco de retraso, ha comenzado a las nueve de la noche, con una actuación de ballet de bailarines dorados que han danzado al ritmo de ‘Berghain’, la canción de Rosalía, y también del himno ‘Barcelona’, de Freddie Mercury. Por fin se ha desvelado la novedad, la colección ‘La Joya’, que mira a Barcelona como quien mira una vidriera modernista (motivo de la velada y de su inmensa alfombra rosa): buscando luz, reflejo y color.

Uno de los ‘looks’ felinos’ del desfile de ‘La Joya’. / Victòria Rovira / EPC
El público se ha emocionado al ver salir juntas a las supermodelos Nieves Álvarez, Judith Mascó, Verónica Blume y Laura Sánchez, el equipo del triunfo de la moda de los 90 y más allá. Primero, han lucido conjuntos en naranja y fucsia, pero han terminado el desfile vestidas, cómo no, como auténticas felinas. Como manda Lola Casademunt.
La velada, además, ha contado con sorpresas, como un miniconcierto de Luna, la hija de Rossy de Palma, y la actuación de Antonio Carmona.
Los diseños están cuados de fucsias y naranjas vibrantes, navy, verdes, azul cielo, dorados, cobres y marrones; vestidos mini y maxi, siluetas con cintura marcada, volantes, asimetrías, faldas de tul, prendas con pedrería, bombers de mikado, sastrería estructurada, lamé, trajes oversized y pantalones wide leg, capri o palazzo.
Todo con ese punto tan propio, tan su ADN, el de Lola Casademunt, que una vez más no teme al exceso, porque sabe cómo domesticar a la fiera.
Los accesorios también han jugado a ser monumento: pendientes escultóricos, gargantillas rígidas, joyas solares, bolsos brillantes, calzado metalizado y piezas de pedrería inspiradas en mosaicos modernistas. Barcelona ha estado en la arquitectura, en los vitrales, en la luz y en la actitud.
A la conquista del mundo
Porque si algo ha dejado claro la velada en la Llotja es que Lola Casademunt no ha celebrado 45 años mirando un álbum de fotos, sino preparando la siguiente postal, la conquista internacional. Como contaba a este diario Gassó el domingo pasado: «Sueño con que desde China, Japón o Nueva York todo el mundo diga Lola Casademunt, como quien dice Christian Dior».
La firma ha llegado a este aniversario como marca ‘premium’ con ambición internacional, pero sin renunciar a su ADN más reconocible: feminidad poderosa, color, estampado, carácter mediterráneo y ese guiño felino que, en la Llotja, ha quedado grabado a fuego. ’45 years dreaming’, decía la invitación (un ‘trencadís’ en rosa con destellos). Y allí han estado todas, soñando despiertas, entre ‘flashes’, lentejuelas y copas, convencidas de que hay aniversarios que se soplan con velas y otros que se celebran con tacón, brillo y un buen rugido de estilo.
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