Es algo esencial y su ausencia puede poner en riesgo a otros pasajeros

Savina Paül, piloto, y Dario Borhani, ingeniero aeronáutico, han publicado el libro de ‘No vueles sin saber esto‘, donde ellos mismos son los encargados de guiar este vuelo especial lleno de curiosidades, anécdotas y datos increíbles para entender cómo funciona un avión, qué sucede en cabina y por qué volar es mucho más fascinante de lo que parece.

Mundo Deportivo‘ ha podido hablar con ambos del mundo de la aviación a raíz de esta publicación. «Ha sido un trabajo largo, de más de un año, muy colaborativo con la editorial (Tenos) y la ilustradora (Lucía Aranaz). El objetivo era lograr un equilibrio entre sencillez y rigor. Las ilustraciones han sido especialmente complejas, porque debían ser comprensibles pero también fieles a la realidad. Se ha revisado todo varias veces para asegurar que tanto un lector sin conocimientos como un experto puedan disfrutar del libro», explica Savina en su entrevista.

Además, hemos querido saber qué no hacen el ingeniero y la piloto cuando viajan como pasajeros, pero que mucha gente hace. Dario Borhani pone un ejemplo claro: «Una cosa que yo no haría nunca es llevarme material de emergencia del avión, por ejemplo, los chalecos salvavidas que están debajo del asiento. Quiero pensar que la gente, en general, actúa bien y no lo hace con mala intención, pero a veces ha pasado«.

Savina Paül, piloto, y Dario Borhani, ingeniero aeronáuticoTanja Nestserava

«Yo he trabajado cerca del avión, en mantenimiento, y no es algo que haya visto muy a menudo, pero sí puede ocurrir. Ese material tiene que estar siempre en su sitio y se comprueba antes del vuelo. Si alguien se lo lleva como una broma o una gracia, puede retrasar la salida del avión y, además, es un delito, porque estás poniendo en riesgo la seguridad de los pasajeros que van a volar después. Es material crítico y no debería tocarse nunca», deja bien claro el ingeniero aeronáutico.

Savina Paül añadía que «otra cosa que recomiendo no hacer, aunque muchas veces se hace por desconocimiento, es quitarse el esmalte de uñas en pleno vuelo. La acetona es tóxica y, como el aire de la cabina se recircula, ese olor puede acabar extendiéndose por todo el ambiente. No es bueno para el resto de pasajeros ni para la tripulación».

Dario Borhani, ingeniero aeronáutico
Dario Borhani, ingeniero aeronáuticoInstagram

«Tampoco se me ocurriría ponerme laca dentro del avión. Hay sensores de detección de humo que podrían generar un aviso en cabina y hacer pensar que hay un incendio cuando en realidad no lo hay. Nosotros estamos preparados para gestionar esas situaciones, pero no deja de ser un susto importante y es algo totalmente evitable«, deja bien claro la piloto.

Savina finaliza: «Y luego está el tema de fumar. Hoy en día ya casi no pasa porque hay señales por todas partes, pero para mí sería una línea roja absoluta. Una colilla en un baño, en la papelera o en cualquier zona del avión puede convertirse en un foco real de incendio. En un avión, que es un espacio cerrado, un fuego puede propagarse muy rápido. Por suerte, nunca me he encontrado con una situación así, pero es algo que no debería hacerse bajo ningún concepto».



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