Lula lima asperezas con el presidente de EEUU tras su visita a la Casa Blanca

Las claves

Generado con IA

Lula da Silva y Donald Trump mantuvieron una reunión de hora y media en la Casa Blanca para mejorar las relaciones entre Brasil y Estados Unidos.

Ambos líderes discutieron temas clave como la condena a Jair Bolsonaro, restricciones a empresas tecnológicas, guerra arancelaria y cooperación en crimen transnacional.

Lula propuso cambiar el protocolo para evitar situaciones incómodas con la prensa y Trump accedió, evitando una rueda de prensa conjunta.

Brasil busca atraer inversiones en minerales críticos y negociar la suspensión de aranceles, mientras Lula enfrenta desafíos políticos de cara a las próximas elecciones.

El presidente brasileño Lula da Silva aterrizó este jueves en Washington con la misión de encauzar sus relaciones con Donald Trump después de un año plagado de crisis. Nada que no pudiera revertir una conversación de hora y media y un almuerzo de trabajo posterior en la Casa Blanca.

En el menú, filete de res a la parrilla, puré de frijol negro, pimientos dulces pequeños y relish de rábano con piña. Como entrante, los líderes repasaron la condena por golpismo contra el expresidente Jair Bolsonaro —que Trump consideró una «caza de brujas» contra su viejo amigo—, las restricciones impuestas por la Justicia brasileña a las actividades de las empresas tecnológicas estadounidenses o la guerra arancelaria. Un amplio abanico de temas que durante meses alejaron sus agendas.

Lula pidió a Trump que invirtiera el orden habitual. En lugar de permitir que la prensa accediera al Despacho Oval antes de mantener la conversación, propuso que los medios ingresaran en la sala después de la conversación.

Quiso evitar una encerrona como la que sufrieron el presidente ucraniano Volodímir Zelenski o el sudafricano Cyril Ramaphosa, y Trump cumplió sus deseos. Hasta el punto de que ni siquiera hubo rueda de prensa conjunta al término del encuentro. Una rueda de prensa que estaba programada.

El mandatario republicano se limitó a escribir en su plataforma Truth Social que había mantenido una buena reunión con el «muy dinámico presidente de Brasil», que sus representantes «tienen previsto reunirse para discutir ciertos elementos clave» y que «se programarán reuniones adicionales en los próximos meses, según sea necesario».

La definición de «muy dinámico presidente de Brasil» seguro agradó a Lula, que a sus 80 años intenta transmitir una imagen de fortaleza física ante un electorado que cuestiona su estado físico. El mandatario brasileño persigue un cuarto mandato tras las elecciones del próximo mes de octubre, unos comicios en los que tendrá que medir fuerzas con el ultraderechista Flávio Bolsonaro, el primogénito del expresidente golpista.

Lula sólo se refirió a su encuentro con Trump desde la Embajada de Brasil en Washington. «Salgo de aquí con la idea de que dimos un paso importante en la consolidación de la relación democrática e histórica con Estados Unidos», declaró. Antes, su ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, había confirmado que su jefe trató con Trump asuntos como el comercio bilateral, los aranceles y la cooperación en la lucha contra el crimen transnacional.

También salió el tema de los recursos naturales, que siempre genera un interés especial en el mandatario estadounidense. «Le dije a Trump que queremos compartir el potencial de minerales críticos de Brasil con quien quiera invertir en nuestro país», subrayó el líder brasileño.

Según su ministro de Desarrollo, Industria y Comercio, Marcio Elias Rosa, las partes se comprometieron a negociar en las próximas semanas la suspensión de aranceles y «una nueva regla para el futuro». «Lo ideal es que Estados Unidos vuelva a ser un socio dinámico, en crecimiento, y que las exportaciones e importaciones vuelvan a subir y no a caer como ocurrió el año pasado», apuntó.

El año pasado, Trump impuso aranceles del 50% a las exportaciones de Brasil. Los acabó retirando con el paso de los meses, incluidos los del sector de la carne de vacuno y el café brasileño. Los productos brasileños todavía enfrentan un gravamen adicional del 10% que expira en julio.

Lula emprendió su viaje a Washington en uno de los momentos más críticos de su mandato. «La semana pasada, el Senado le asestó una dura derrota cuando rechazó a su candidato para la Corte Suprema, lo que indica que el establishment del partido centrista lo está viendo tan débil que podría llegar a perder las elecciones», explica en conversación con este periódico Mario Sergio Lima, estratega macroeconómico de la consultora Medley Advisors.

«Las encuestas muestran que tiene un alto nivel de desaprobación, y la mejor forma de describir sus resultados es una carrera muy reñida entre él y Flávio Bolsonaro», apunta el analista, que consideraba que la reunión con Trump era clave para que el presidente brasileño pudiera recuperar la narrativa. No está claro que lo haya conseguido.

Fuente