La estimación inicial y de carácter provisional sitúa la superficie afectada por el incendio entre las 8 y las 10 hectáreas, aproximadamente. Tras la estabilización, los medios coordinados por el Cabildo mantienen la guardia alta en el área afectada para avanzar lo antes posible hacia la fase de control del incendio, que se propagó a partir de distintos focos por una zona caracterizada por amplias laderas pobladas por pitas, matorrales y especies arbustivas que se adentran en barrancos muy profundos.
Las llamas se propagaron inicialmente impulsadas por los vientos del noreste dominantes en ese momento. El mayor riesgo radicaba en su eventual salto a los barrancos impulsados por viento de cola, lo que por fortuna no tuvo lugar finalmente, si bien pone de manifiesto el peligro latente cuando se declara un incendio forestal en medianías o cumbres de la isla. La previsión es que las labores de control y extinción por vía terrestre y área se prolonguen al menos durante toda la noche y probablemente deban continuar mañana viernes.













