El valor del metro cuadrado de vivienda en A Coruña subió un 63% entre 2018 y 2023 para los pisos más nuevos, y un 53% entre los de más de cinco años. Inmobiliarias y arquitectos coinciden en que el mercado se está enfriando, y para Mirko Sanhueza, agente de Urbeko Inmobiliaria, se ha llegado a precios «completamente desbocados», algo que perjudica a las propias inmobiliarias, pues llevan a que no se vendan pisos y no tengan ingresos. «Las inmobiliarias estamos tratando de contener los precios, hay que ofrecer algo de resistencia o no haces negocio: si te llega una persona que quiere 500.000 euros por uno piso que sabemos que se puede vender por 360.000 o 380.000, te sientas con ella, le ofreces los datos, le hacemos una tasación en cinco minutos», explica Sanhueza, que añade que «no va a quedar bien, a nivel de marketing, que el piso baje luego cinco veces de precio en dos meses» porque se partió de una suma fuera de mercado. Pero también matiza que hay compañeros que no tienen experiencia o no pueden rechazar a un cliente, y hay casos de «especulación pura y dura» por parte de vendedores.
Y, según señala el agente inmobiliario, el mercado hipotecario «se ha ralentizado» y los compradores están perdiendo la «euforia» de otros tiempos debido a los altos precios. «Una hipoteca para un piso de 400.000 euros son casi 2.000 euros al mes», pone como ejemplo. Se trata de una cifra muy difícil de asumir para una familia trabajadora, y los sindicatos coruñeses, que incluyeron la vivienda entre las reclamaciones de este 1 de mayo, denuncian que la subida de los precios lleva a que haya trabajadores que «deben renunciar a un puesto de trabajo por no poder afrontar el coste de la vivienda». «Si tuviéramos una bajada del 15 o del 20% de los precios, el mercado se reactiva en minutos», promete Sanhueza.















