Este primer domingo de mayo, la cofradía toresana de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla ha celebrado en la iglesia de Santa María de Roncesvalles y Santa Catalina una solemne eucaristía, la tradicional cesión de insignias y una ofrenda floral a la Virgen de la Soledad. Además, la venerada imagen del Ecce Homo ha sido trasladada en procesión desde este templo hasta la iglesia de San Julián de los Caballeros.
La jornada del domingo comenzó con una solemne misa, a las 10.00 horas, en la iglesia de Santa María de Roncesvalles y Santa Catalina, que fue oficiada por el párroco Pedro Faúndez.
A continuación, la imagen del Ecce Homo de autoría anónima, tallada en el siglo XVIII, fue trasladada en procesión a hombros de los cargadores de la cofradía hasta la iglesia de San Julián de los Caballeros, acompañada por otros cofrades, los músicos de la Banda de Cornetas y Tambores «Bendito Cristo de las Tres Caídas», el alcalde y otros fieles que se sumaron al recorrido. Además, dos voluntarios de la Agrupación de Protección Civil de Toro participaron en el traslado procesional, estrenando dos «uniformes de gala».
El cortejo, que partió desde el templo sede de la hermandad, recorrió las calles Rúa de Santa Catalina, Rejadorada y la plaza Delhy Tejero hasta llegar a la iglesia de San Julián de los Caballeros, donde la venerada imagen del Cristo atado a una columna permanecerá hasta el próximo Martes Santo. Esta procesión se celebró por primera vez en esta fecha el año anterior.
En el mismo templo de partida, la iglesia de Santa María de Roncesvalles y Santa Catalina, tuvo lugar seguidamente el tradicional acto de cesión de insignias de la cofradía de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla, que ha supuesto la renovación de los cargos de su Junta Rectora.
Tras este emotivo momento, ocho nuevos miembros de la hermandad comenzaron a ostentar el cargo de diputados, así como el resto de integrantes de la cofradía subieron un «escalón», dando paso a una nueva abadía en ejercicio. El acto tuvo que celebrarse en el interior de la iglesia y no en el atrio debido al inicio de la lluvia.
Finalmente, como también es tradición cada primer domingo de mayo, en coincidencia con el Día de la Madre, tras la cesión de insignias, se llevó a cabo la ofrenda floral a la Virgen de la Soledad. Durante el mismo, cofrades y devotos depositaron ramos y adornos florales a los pies de la venerada imagen.














