«Queremos que la abadía continúe, que la basílica siga siendo basílica y que haya un acceso independiente al de la nueva edificación que se vaya a realizar», ha declarado Luis Argüello en referencia al proyecto de «resignificación» del Valle de los Caídos, renombrado recientemente a Cuelgamuros, por el Gobierno. Asegura el prelado que preside la Conferencia Episcopal Española, que ese es el posicionamiento que consensuaron en una reunión en la madrileña calle Añastro, en la sede de la CEE, entre el prior del Valle, el nuncio apostólico en España del momento (Bernardito Auza), el cardenal y arzobispo de Madrid (José Cobo) y los abades de Leyre y de Solesmes.
Dibujo del proyecto ‘La base y la cruz’, ganador del concurso para la resignificación del Valle de los Caídos
Sobre el proyecto ganador del concurso público para la resignificación del Valle, que no ha gustado a la comunidad benedictina que vive en la abadía, Argüello se ha mostrado optimista sobre la posibilidad de que, entre los monjes y el gobierno, se alcance un acuerdo «que respete la abadía, la basílica y el acceso independiente», único punto que no cumple el proyecto ganador. Hay que decir que la CEE no tiene potestad ni competencia en el Valle, por lo que la posibilidad de alcanzar un acuerdo depende de la comunidad benedictina y del Gobierno. Argüello ha defendido la postura de la Iglesia, alejada de la lucha ideológica entre los que queiren que no quede nada de simbología cristiana y los que pretenden que no se lleve a cabo la resignificación del monumento y que este mantenga su carácter franquista: «Nosotros lo que decimos es que el signo de la cruz y el signo de una comunidad monástica que ora por los caídos, por las víctimas de la guerra en España, que ora por la paz y que ora por la reconciliación es un signo que hoy sigue de plena vigencia».
sobre los ataques de vox
La postura acogedora de la Iglesia hacia los migrantes ha causado crispación en VOX. El partido que dirige Santiago Abascal ha hecho bandera de su oposición a la inmigración, una postura que les ha dado rédito electoral, pero en la que chocan frontalmente con la Iglesia. En sus recientes pactos con el PP para gobernar en algunas autonomías, los del partido de extrema derecha, han adoptado el lema de «Prioridad Nacional«, con el que vienen a decir que los españoles serán su prioridad, frente a los que vienen de fuera. En una entrevista a José María Figaredo y a Carlos H. Quero, encargados de la negociación por parte de VOX, los diputados ultras aseguraban que, entre los acuerdos alcanzados con el PP, estaba el fin de las subvenciones a las ONG que «acogen a inmigrantes irregulares», un grupo en el que nombraron explícitamente a Cáritas, la ONG de la Iglesia. Pocos días después, el líder de la formación, Abascal, acusó directamente a los obispos españoles de «hacer negocio con la inmigración ilegal».
Por ese frente abierto le han preguntado a Luis Argüello que ha zanjado la discusión acogiéndose a las palabras del Papa León XIV a su vuelta de África: «León XIV ha recordado que los principios en los que la Iglesia se ha movido tienen que ver con la polaridad -que no polarización- entre la dignidad humana y el bien común, y el derecho de los estados a decidir cómo se organiza cada territorio». Sobre el ataque a Cáritas, el arzobispo de Valladolid ha sido muy claro: «Ojalá no hubiera pobres y no haría falta Cáritas. Pero sí los hay y debe financiarse a través de colectas de los propios católicos. de otras personas que quieran contribuir y, por qué no, también a través de los programas de subvenciones públicas».
la visita del papa
Precisamente, el Papa León XIV se ha distinguido por su atención humanitaria al drama de la migración, fue uno de los puntos clave de su viaje a África y también tendrá mucha importancia en su viaje a España en el que visitará las dos diócesis canarias, siguiendo el deseo que tenía el Papa Francisco de acudir a uno de los puntos calientes del viaje de entrada a Europa desde África, concretamente la ruta migratoria más peligrosa y mortal. Argüello ha expresado que esa posición de los últimos Papas, una posición respaldada por la Iglesia española, impulsora, entre otros agentes sociales, de la regularización de inmigrantes, «se concreta en la necesidad de un acuerdo mayoritario de Estado y de Unión Europea ante un asunto que ningún estado aisladamente puede solucionar.
Sobre esa visita histórica, la primera de un Papa en los últimos 15 años, Argüello ha declarado que «supone siempre un motivo de alegría y de reconocimiento». Además, ha señalado el momento actual de la Iglesia española: «Luego está el momento que vivimos en la Iglesia española, de desafío misionero, pues necesitamos también este aliento de comunión y de misión». Además, le han preguntado sobre uno de los eventos que más atención han provocado del viaje del Papa, su discurso en el Congreso de los Diputados. León XIV se convertirá en el primer Pontífice en hablar en la sede del poder legislativo español, un lugar que, en los últimos años, se ha convertido en el epicentro de la polarización política de España, que Argüello ha lamentado en tantas ocasiones: «Este es un riesgo real (la utilización del discurso del Papa con fines políticos). Dentro de ese miedo, de esa preocupación, porque las palabras de León XIV sean utilizados como arma arrojadiza de unos contra otros, yo espero francamente que su discurso tenga la capacidad de, como dice el lema de nuestra visita, alzar la mirada. Ojalá que a la mayoría de los que escuchen al Papa les suponga ir más allá y les lleve a buscar acuerdos en asuntos tan graves como los que están ocurriendo en neusrtro mundo».













