Juanfran Pérez Llorca ha dejado este miércoles el traje de ‘president’ en el perchero y se ha enfundado el de ‘fontanero’ del partido para tratar de taponar algunas fugas que ha detectado en los sótanos de la formación en la C. Valenciana. El de Finestrat, que ha sido secretario general antes que presidente y se le atribuye un amplio manejo de los resortes internos, sabe que las bases del PPCV andan revueltas desde hace algunas semanas por la falta de noticias sobre el congreso regional y ha movido ficha este miércoles, citando a los tres líderes provinciales Vicent Mompó (València), Toni Pérez (Alicante) y Marta Barrachina (Castellón).
Llorca les ha pedido, según fuentes conocedoras del encuentro, mantener prietas las filas e «ir todos a una» pese a esa indefinición de la dirección nacional del PP sobre el futuro de la formación en la C. Valenciana, en manos de una gestora desde la dimisión de Carlos Mazón. Sin embargo, el jefe del Consell no habría podido concretar nada del calendario orgánico, del que Génova parece que sigue sin dar pista alguna. La versión que traslada el Palau es que la cúpula de Feijóo está centrada en las elecciones andaluzas.
A falta de fechas, Llorca ha dado números. El president ha exhibido una encuesta que permitiría a PPCV y Vox mantenerse en la Generalitat, aunque con menos peso popular: 37 diputados del PP (ahora tiene 40), frente a 20 de Vox (13). Un escenario que ampliaría la mayoría conservadora pero abocaría a Llorca a otro pacto con los de Santiago Abascal, algo en lo que ha demostrado manejarse con soltura. De hecho, tras sellar su investidura se ha lanzado a pactar unos presupuestos con Vox en pleno debate sobre la «prioridad nacional» y a puertas de esos comicios en Andalucía.
El encuentro, pese a ser evidentemente de partido y no institucional (no estaba en agendas oficiales), ha tenido lugar en el Palau de la Generalitat y se ha prolongado durante unas tres horas en las que los protagonistas han aprovechado para comer. Mompó, Barrachina y Pérez han abandonado la sede del gobierno valenciano casi al mismo tiempo y tomando caminos diferentes, en torno a las 16.30 horas. En sus manos, unas carpetas con trabajo por hacer en el año que resta hasta las urnas y, quién sabe, también esa encuesta.
Marta Barrachina, presidenta del PP de Castelló, tras reunirse con Pérez Llorca. / Francisco Calabuig
El mensaje del jefe de filas popular ha sido claro: mantener la unidad en el partido pese a la provisionalidad y la cercanía de las elecciones, malas compañeras de la incertidumbre orgánica. La petición no es casual: esa ausencia de noticias sobre el congreso autonómico, unido a algunas maniobras promocionales de Llorca, han ido caldeando poco a poco el ambiente en el partido en las últimas semanas. Las bases empezaban a apretar a algunos de los líderes provinciales, ya que la parálisis del congreso autonómico repercute en todo el partido, pues impide celebrar los procesos de rango inferior.
Y en ese sentido, este miércoles no ha habido novedad alguna. Llorca no ha podido aportar luz sobre el calendario hacia el posible congreso ya que, según las fuentes consultadas, tampoco dispone de esa información de Madrid.
Como contó este diario, fuentes de Génova señalan que ahora mismo Feijóo sigue meditando si convocar o no el cónclave, pese a que más allá de Francisco Camps nadie en el PPCV ha cuestionado el liderazgo de Llorca, de quien pocos dudas que por una vía u otra se convertirá en el candidato del PP a la Generalitat el año que viene. Además, hay consenso entre los líderes del partido en la C. Valenciana en la voluntad de llevar a cabo ese proceso orgánico pendiente desde 2025.
De ahí que en las direcciones provinciales sorprendieran la instalación de vallas como la distribución de panfletos con el lema «Juanfran, president», vistas como operaciones «de autobombo» y «autoproclamación» en un momento en el que todo es provisional.
El malestar de los barones provinciales, en realidad, no llega de un cuestionamiento del liderazgo de Llorca de cara a 2027 sino de la falta de comunicación orgánica que perciben. De hecho, Mompó, Barrachina y Pérez fueron un apoyo decisivo del ahora president en las horas previas al anuncio de dimisión de Mazón, cuando una designación teledirigida desde Madrid comenzaba a sobrevolar el partido. María José Catalá, alcaldesa de València y con predicamento en la dirección nacional, parecía en esos momentos la favorita de Génova.
Para frenar esa vía, Mompó, Pérez y Barrachina se sentaron a la mesa con Llorca y sellaron una alianza con la intención de presentar una propuesta de consenso y desde la C. Valenciana a Feijóo. Esta pasaba por situar a Llorca, diputado autonómico como Catalá, como president y líder provisional hasta un congreso autonómico del que Mompó saldría como presidente regional y, por ende, candidato a 2027. Este último extremo, en todo caso, no lo corroboraban todas las versiones de aquel encuentro en Benidorm, algunas contradictorias entre sí.
El movimiento no gustó en Génova, que en un principio lo interpretó como una maniobra de contestación interna urdida por el propio Llorca, a quien tardó unos días en confirmar como su apuesta oficial por delante de Catalá, que siempre ha insistido en su voluntad de seguir en València, renovada tras el paso adelante de Mónica Oltra. Tras alcanzar la presidencia de la mano de Vox, Llorca se ha esforzado en normalizar la tensión política que heredó tras la dana y parece consolidado como el elegido para 2027.
El problema para él es que el camino hasta esa proclamación todavía no está claro. O cuanto menos, no está oficializado. Algunas voces de Génova apuntan a una inminente convocatoria de algunos de los congresos autonómicos pendientes en el PP, pero la C. Valenciana podría no estar en ese grupo, según las fuentes consultadas. Feijóo todavía no se habría decidido a convocar el cónclave del PPCV y, en caso de hacerlo, podría tener lugar en otoño para lanzar ya de forma oficial esa candidatura de Llorca.
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