Vitoria/Madrid, 27 abr (EFE).- Tubos Reunidos ha caído este lunes el 37,5 % en la bolsa y la acción se sitúa en 0,14 euros en respuesta a la posibilidad de que la compañía presente un concurso de acreedores, un extremo que no ha confirmado la empresa vasca.
El desplome de la acción del grupo industrial del acero se ha producido en las primeras dos horas de cotización y ha llegado a caer antes del mediodía más del 38 %.
En lo que va de año, la compañía ha perdido el 55,84 % de su valor bursátil.
Fuentes próximas a la empresa han asegurado que ésta trabaja con el bufete de Uría y Menéndez en la preparación de este concurso.
Las pérdidas de la empresa ascendieron el año pasado a 118 millones, con una deuda de 263 millones, de la que el principal acreedor, con 150 millones, es la SEPI.
Hasta el momento, las negociaciones con la SEPI para la reestructuración de esta deuda no han prosperado, debido a que la empresa estatal no puede perdonar el capital del crédito de 112 millones que le concedió tras la pandemia para salvar la empresa -con los intereses son ya 150-, y que ésta no ha devuelto, y sólo podría renegociar los intereses.
Para intentar paliar su situación, Tubos Reunidos presentó un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para 301 personas en sus plantas principales en Amurrio (Álava) y Trapaga (Bizkaia), que finalmente quedó en 242 afectados.
El informe de la Inspección de Trabajo sobre el ERE consideró acreditadas las causas, pero el ERE no se ha aplicado aún y la semana pasada los sindicatos ELA, LAB y ESK lo recurrieron ante la Justicia.
De hecho, hoy mismo los trabajadores de Amurrio, que están en huelga indefinida, siguen con sus protestas.
A ello se suma el deterioro del mercado por la guerra de Irán y la falta de nuevos inversores.
Hace diez días la empresa tuvo que desmentir que se encontrara en causa de disolución. El informe de inspección de Trabajo sobre el ERE alertaba de que con el deterioro estructural de resultados la empresa estaría en situación de causa legal de disolución si no fuera porque el préstamo de la SEPI -el principal acreedor, con 150 millones- es participativo y cuenta como patrimonio.
Tras conocer este informe, fuentes de la empresa explicaron que la situación coyuntural de desequilibrio patrimonial ya había sido corregida.
Ahora, el deterioro de la situación financiera de la empresa podría llevar al juzgado de lo mercantil la petición de concurso de acreedores. Tras ello, el juez dictaría el auto de declaración y nombraría a un administrador concursal.













