Warsh no será el hombre de Trump y no habrá cambios inmediatos en la Fed, según los expertos

La figura de Kevin Warsh gana peso como próximo presidente de la Reserva Federal (Fed), pero los analistas coinciden en lanzar un mensaje claro al mercado: no cabe esperar un giro brusco en la política monetaria a corto plazo ni una alineación automática con las presiones de la Casa Blanca para recortar tipos.

El proceso de confirmación ha dado un paso decisivo después de que el senador republicano Thom Tillis levantara su veto, lo que despeja el camino para que el Senado vote su nombramiento previsiblemente en los próximos días, antes de que finalice el mandato de Jerome Powell el 15 de mayo. De hecho, esta misma semana arranca la reunión de dos días del FOMC (Comité Federal de Mercado Abierto), que se espera sea la última presidida por Powell, con los tipos sin cambios y toda la atención puesta en el mensaje de despedida y en la transición hacia Warsh.

CONTINUIDAD EN TIPOS, SIN GIRO BRUSCO

Desde Aberdeen Investments subrayan que «la confirmación de Warsh como presidente de la Fed parece más una cuestión de oportunidad que de fondo» y advierten de que «es poco probable que la política de tipos de interés cambie de forma significativa a corto plazo«, dado que la inflación —presionada por el petróleo— sigue limitando el margen de actuación del banco central.

En la misma línea, Oxford Economics apunta a que el conflicto en Oriente Medio sigue siendo el gran condicionante: «El repunte de los precios del petróleo está elevando la inflación a corto plazo y aumenta las probabilidades de que los recortes de tipos se retrasen hasta la segunda mitad del año». La firma añade que la comparecencia de Warsh en el Senado la semana pasada «ofreció pocas pistas» sobre su postura futura, más allá de reconocer el pleno empleo y evitar comprometerse con bajadas de tipos.

Este posicionamiento refuerza la idea de que Warsh no actuará como un ejecutor automático de la agenda de Donald Trump. De hecho, como recuerdan los analistas, «el presidente no siempre consigue que el responsable de la Fed siga sus deseos», en referencia también al propio Powell, designado en su día por Trump.

NI ‘HALCÓN’ NI ‘PALOMA’

Más allá de los tipos, el perfil de Warsh se define mejor por su visión estructural de la Fed. Según Aberdeen, «no conviene considerarlo como un ‘halcón’ o una ‘paloma’ a ultranza, sino como un crítico constante del aumento del tamaño y el papel de la Fed«. En este sentido, prevén que impulse una reducción progresiva de la presencia del banco central en los mercados.

Entre las posibles medidas, destacan el cambio en la composición del balance —alejándose de los títulos hipotecarios (MBS) hacia bonos del Tesoro— y reformas regulatorias que reduzcan la necesidad de los bancos de mantener elevadas reservas. Eso sí, este proceso sería gradual y «no provocaría grandes variaciones en los precios de los activos», más allá de «un ligero aumento de la pendiente de la curva».

Desde Swissquote, la analista Ipek Ozkardeskaya introduce otro matiz relevante: aunque Warsh podría mostrarse más abierto a recortes que su predecesor, señala que él mismo ha afirmado que «se comportaría como un adulto y no como una ‘marioneta'». No obstante, considera que la idea de tipos más bajos le resulta atractiva. Además, apunta a que la desregulación sigue formando parte de la narrativa, en línea con su disposición a reducir el balance de la Fed.

UNA SEMANA CLAVE PARA LA FED

Todo ello se produce en una semana clave, con la reunión del FOMC como telón de fondo y con el foco del mercado más puesto en la transición de liderazgo que en la propia decisión de tipos. La previsión general es que la Fed mantenga sin cambios el precio del dinero, mientras las dudas sobre la evolución de la inflación —muy condicionada por el petróleo— y el crecimiento siguen abiertas.

En este contexto, Warsh se perfila como un presidente continuista en el corto plazo, pero con potencial para introducir cambios graduales en el funcionamiento del banco central, especialmente en lo relativo a su papel en los mercados. Una transición que, de momento, los inversores observan con cautela, pero sin esperar sobresaltos inmediatos.

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